Directora General, Barbara Wells, reflexiona sobre el 45 aniversario del CIP

Con el fin de que nos ayude a poner en contexto nuestro 45° aniversario, conversamos con la Directora General del CIP, Barbara Wells, acerca del género en la agricultura y la ciencia, el Premio Mundial de la Alimentación y el futuro del CIP.

 

jer_3796_2Usted es la cuarta persona que dirige la organización. ¿Qué cambios ha observado en el debate sobre la seguridad alimentaria desde que comenzó su mandato en 2014?

El CIP ya era una organización de investigación para el desarrollo muy respetada y realizada cuando me uní a ella. En los años siguientes, las dos grandes cosas que ocurrieron fueron la adopción por parte de las Naciones Unidas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y el Acuerdo de París sobre el cambio climático.

 

El trabajo del CIP es compatible con 11 de los 17 ODS; de esos 11, nuestro trabajo está perfectamente alineado con los Objetivos sobre Eliminación de la Pobreza, Eliminación del Hambre, Igualdad de Género, Acción Climática, y Vida en los Ecosistemas Terrestres, todos los cuales han sido profundamente arraigados en nuestros seis programas. Transversal a todo lo que hacemos está la igualdad de género y la capacidad de respuesta resiliente al cambio climático.

 

También hemos hecho progresos significativos para alcanzar impactos a escala en el terreno en todos los continentes donde trabajamos. En el último año el CIP ha visto avances en muchos frentes. Un resultado que destaca especialmente ha sido haber llegado a más de dos millones de hogares con el camote de pulpa anaranjada, contribuyendo así a la eliminación de la ceguera infantil y a la reducción del retraso en el crecimiento.

 

Otro resultado ha sido aumentar la sensibilización sobre la importancia de contar con semillas de calidad en Sudamérica y África. En Ecuador, el Instituto Nacional de Investigación Agraria ha comenzado a producir toneladas de semillas de papa para asegurar su calidad y mejores rendimientos en la cosecha de papas del país. Se han fijado el objetivo de aumentar el suministro de semillas de calidad en más de 600 por ciento para 2018. En el sub Sahara de África, el CIP ha coordinado una comunidad de práctica de sistemas de semilla de camote anaranjado que permite a los científicos compartir conocimientos y las mejores prácticas. Si bien esos son solo dos esfuerzos para garantizar sistemas de semilla de calidad, son ejemplos fantásticos de cómo se pueden lograr progresos tanto a nivel comunitario como de los líderes locales para tener un impacto.

 

Pero 2015 también fue un año positivo para la investigación básica que tiene impacto en el campo. En Uganda, el CIP realizó una investigación prometedora, con resultados positivos: los ensayos en campos confinados con papas resistentes al tizón tardío usando eventos transgénicos con los genes 3R en dos variedades populares de papa. Lograr resistencia duradera al tizón tardío ha sido un objetivo de la investigación del CIP por décadas, y los resultados iniciales de 2015 indican que estamos cerca a lograrlo.

 

Usted es la segunda mujer que dirige el CIP y es una agrónoma experta. ¿Cómo ve el rol de la mujer en la ciencia al mirar los años venideros? ¿Qué pueden hacer ahora las escuelas, los lugares de trabajo y los centros de investigación como el CIP para continuar atrayendo a las mujeres a la ciencia y a las carreras de investigación?

Creo que necesitamos continuar poniendo en práctica lo que predicamos. De manera anecdótica he visto la perspectiva que las científicas aportan a nuestro trabajo y cómo amplían el panorama y los procesos de toma de decisiones. Esto es cierto especialmente cuando se hace investigación con inclusión de género. Una gran cantidad de pequeños agricultores son mujeres: cuando ellas interactúan con una científica en el campo y sienten un mayor nivel de comodidad y conexión, esto puede dar lugar a diferentes tipos de intervenciones. El CIP también supervisa esto desde una perspectiva de Desarrollo Organizacional y de las Personas; si bien estamos mejorando en el empleo de mujeres en roles científicos, siempre podemos tratar de hacerlo mejor.

 

Una de nuestras fortalezas es el trabajo con socios para desarrollar las capacidades de los pequeños agricultores para producir papa y camote. Estos cultivos comerciales no solo son especialmente resilientes al cambio climático, sino que se cosechan en meses de hambruna contribuyendo así a aumentar los ingresos y reducir el hambre mientras los agricultores esperan la temporada de cosecha de granos. Recientemente el CIP fue sede de una sesión de un programa de campamento de verano para niñas sobre ciencia, tecnología, ingeniería, artes y matemáticas (conocido por sus siglas en inglés STEAM). Me encantó ver a tantas chicas jóvenes interesadas en los mismos campos que yo conozco y amo. Espero con interés el día que la inclusión de género sea simplemente la norma en todo lo que hacemos. 

 

Otra mujer prominente que ayuda a elevar la sensibilización sobre el valor de la papa y el camote es Nane Annan. ¿Cómo ha crecido la colaboración entre el CIP y la Sra. Annan a través de los años?

Durante el último año y medio de su colaboración con el CIP, Nane (y su esposo, Kofi) Annan se han vuelto apasionados de los cultivos de camote de pulpa anaranjada biofortificados con vitamina A, de los medios que proporcionan para prevenir la ceguera infantil y contribuir a la reducción del retraso del crecimiento en niños y niñas mejores de 5 años, y del desarrollo de un enfoque de una cadena completa de valor para la creación de puestos de trabajo para los jóvenes, las mujeres y los hombres aprovechando las oportunidades de negocios que presenta su procesamiento poscosecha.

 

A Nane se le llama con razón una embajadora del camote de pulpa anaranjada. Ella ha prestado su apoyo entusiasta al camote a través de visitas educativas y de promoción en Ghana, donde el impacto potencial del camote para mejorar el estado nutricional de miles de mujeres y niños es inmenso. En sus tres visitas promocionales con el CIP, se ha comprometido a trabajar con otros para promover el camote anaranjado entre los pequeños agricultores y productores para beneficio mutuo. Su dedicación a las comunidades de Ghana y de África occidental es admirable. Ha sido un placer absoluto trabajar con ella durante el último año y medio para ayudar a lograr los objetivos de nuestras agendas compartidas.

 

Hablemos sobre el papel global de la papa y el camote de pulpa anaranjada como fuente de nutrientes, alivio del hambre y sustento de la agricultura. Mientras que estos cultivos han sido consumidos durante miles de años en algunas partes del mundo, son cultivos relativamente nuevos en otras. ¿Cómo así la expansión de la papa y el camote alrededor del mundo dan forma a la misión del CIP?

Mil millones de personas consumen papa en 140 países de todo el mundo. Otros 600 millones, camote. No hay duda de que ambos cultivos son importantes y ambos, muy nutritivos.

 

Lo que es fundamental es un enfoque de una “canasta de alimentos” nutritivos. Si bien somos expertos en papa y camote, debemos garantizar que esos cultivos coexistan con otros y con la ganadería para que la gente en los países en desarrollo tenga dietas bien balanceadas. Teniendo esto en cuenta, es importante que el CIP trabaje con sus socios  para lograrlo. También estamos enfocados en la biofortificación para asegurar que las papas y los camotes de pulpa anaranjada que los agricultores producen y los consumidores comen estén llenos de nutrientes. Ya lo hemos hecho con el camote anaranjado.

 

Este año el CIP recibió el premio más importante en el desarrollo agrícola, el Premio Mundial de Alimentación. ¿Cuál fue su reacción inicial al conocer la noticia?, ¿qué nos puede decir sobre los tres galardonados con este premio que forman parte del CIP?

Este no es solo un gran honor para el CIP y los premiados, es la validación de los trabajos primigenios del CIP para salvar la agricultura y la nutrición.

 

Ahora, con firme evidencia probatoria en las manos y que abre el camino para otros cultivos biofortificados que se están lanzando, los tres científicos se merecen el crédito por sus contribuciones a ello.jer_3931b

 

  • Jan Low por argumentar el caso del camote de pulpa anaranjada como un alimento aceptable en las dietas del sub Sahara africano.
  • Maria Andrade por desarrollar numerosas variedades de camote que son bien aceptadas en África oriental y del sur y por capacitar a numerosos mejoradores a lo largo de la región. Por otra parte, María ha sido una gran defensora del mejoramiento en África para África lo que, de algún modo, es revolucionario e increíblemente exitoso.
  • Robert Mwanga por mantener el camote como un cultivo prioritario en Uganda y por el mejoramiento de una serie de variedades en África central que tiene en su haber, por no hablar de la capacitación y sus esfuerzos para el fortalecimiento de capacidades que ha hecho en la región.

 

El CIP está muy orgulloso de estos tres científicos y de los equipos que los han apoyado para conseguir este honor. También quiero reconocer a Howdy Bouise, de HarvestPlus, que ha sido un defensor incasable de la biofortificación y un gran socio del CIP.

 

¿De qué manera recibir el Premio Mundial de Alimentación puede configurar la misión del CIP en el futuro?

El Premio Mundial de Alimentación es un reconocimiento positivo de la biofortificación como una intervención agrícola para la nutrición. El proyecto del CIP incluye una papa biofortificada con hierro, zinc o ambos, así como continuar con nuestros esfuerzos para fortificar más el camote. Debemos asegurar que los países con niveles significativos de hambre escondida como resultado de la deficiencia de vitamina A o anemia debido a carencia de hierro o zinc, consideren a la papa y al camote como cultivos que podrían ayudarlos a frenar esas enfermedades.

 

Nuestro objetivo es ampliar nuestro éxito con el camote de pulpa anaranjada en el sub Sahara africano como también en Asia y Haití. También vemos una gran necesidad de contar con papas biofortificadas en su centro de origen en Sudamérica y en algunas partes del Asia central.

 

En el contexto de un clima cambiante, donde el agua se vuelve cada vez más escasa, los camotes y las papas sirven como medida de protección contra el hambre.  ¿De qué manera el trabajo del CIP sirve como salvaguarda para las futuras generaciones?

Tanto la papa como el camote son cultivos inherentemente resistentes al clima dado que son naturalmente tolerantes a la sequía y resistentes a impactos meteorológicos extremos como las inundaciones. La papa y el camote, como todos los cultivos, también son sensibles a las variaciones de temperatura, la disponibilidad de agua y la humedad relativa. Para el CIP, es primordial asumir  las contramedidas necesarias —como la adopción de variedades tolerantes y estrategias de manejo— porque si no se implementan a tiempo, la seguridad alimentaria, la desnutrición la salud humana y la pobreza aumentarán en los países en desarrollo así como la probable reducción en la producción de papa y camote bajo el cambio climático, lo que afectará principalmente a las poblaciones pobres. El CIP ha comenzado a realizar una investigación activa para mantener y mejorar la calidad y la resiliencia de estos cultivos bajo las condiciones del cambio climático.

 

 

 

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

  • Potato in Mars

  • Publicaciones

  • Derechos de autor | Privacidad / Aviso legal
    Design By NetMidas