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«En las tierras altas de América del Sur, Africa y Asia, la diversidad es la característica más notable del paisaje».
Luego de años de crecimiento, la investigación de la Gestión de Recursos Naturales del CIP (GRN) ha entrado en la etapa de florecimiento.
Mediante una poderosa variedad de herramientas de recopilación de datos y análisis, los científicos del CIP y sus colaboradores han ampliado considerablemente su entendimiento de los complejos ecosistemas altoandinos. En muchos lugares, se trata de transformar ahora esos conocimientos en acción.
En el complejo sistema montañoso de los Andes, la agricultura puede practicarse entremezclada con la producción lechera tanto en las empinadas laderas de las montañas, en los suelos irrigados de los valles o en los pastizales de alta montaña.
En Cajamarca, Perú, tras años de recopilación de datos se ha logrado establecer un "atlas digital" exhaustivo de la zona. Este atlas, que se concluyó en 1998, combina información agrónoma (áreas de cultivo, tipos de suelo, abastecimiento de agua, pendientes, clima, etc.) con datos sociales y económicos. Las agencias gubernamentales y las ONG's usarán estos "mapas digitales" para planificar e implementar actividades de desarrollo y mejoras de infraestructura con el fin de combatir la pobreza y disminuir la degradación del suelo. Atlas similares están elaborándose en la actualidad para otros lugares claves en los Andes.
En Carchi, Ecuador, los científicos del CIP están relacionando modelos de procesamiento de suelos, calidad de pastos, productividad lechera y crecimiento de cultivos con un modelo de «compensaciones» económicas que cuantifican los costos y beneficios de diferentes escenarios en términos de salud, productividad, rentabilidad e impacto ambiental. Este esfuerzo debe resultar en recomendaciones específicas para el uso y gestión de suelos en zonas importantes de producción agrícola, al igual que en métodos que ayuden a los científicos y a las personas encargadas de fijar políticas, a tomar decisiones acertadas en otros campos.
En el altiplano de Bolivia y Perú, los científicos del CIP, en colaboración con investigadores de diversas instituciones nacionales e internacionales, han hecho uso de imágenes satelitales y datos planimétricos de terreno para elaborar mapas de grandes superficies para riesgos de helada y producción de biomasa. Estos mapas serán indispensables para incrementar la producción agrícola y lechera en una de las áreas más deprimidas del hemisferio occidental.
En las montañas del Africa Central y Oriental, los investigadores del CIP laboran con otras instituciones como parte de la Iniciativa de las Zonas Altas Africanas. Esta iniciativa pretende expandir sus resultados y métodos de investigación a zonas que no han sido muy estudiadas, y promover la idea de un desarrollo rural integrado en ambientes montañosos complejos. Actualmente, los científicos del CIP están uniendo técnicas de gestión integrada de plagas con esfuerzos por mejorar la fertilidad del suelo en pequeñas parcelas de papa, con el objetivo de aumentar la productividad, reducir la pérdida de nutrientes y ayudar a controlar la diseminación de enfermedades en los cultivos.
Un esfuerzo de seis años
Desde su fundación, el CIP se ha abocado a la interacción entre la agricultura y el medio ambiente. Los científicos del Centro han trabajado para reducir el uso de químicos tóxicos, promover la conservación y el uso de la biodiversidad agrícola y mejorar las prácticas del uso de la tierra asociadas a los sistemas de producción de papa y batata.
No obstante, el compromiso del CIP con la GRN se inició en 1992, cerca de la época en que el Comité de Asesoramiento Técnico del CGIAR respondía a la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo con un conjunto de directivas destinadas a ayudar a los miembros a promover la agricultura sostenible. La sostenibilidad ambiental rápidamente se tornó en la piedra angular de la agenda de investigación del CIP, no sólo porque estaba de moda, sino por la propia naturaleza de la producción de raíces tuberosas en el mundo en desarrollo.
A diferencia de la mayoría de áreas productoras de cereales, los ambientes en que se cultivan la papa y la batata generalmente se caracterizan por su complejidad geográfica. En las alturas de Sudamérica, Africa y Asia, la diversidad es la característica más notable del paisaje. Las pendientes, los suelos, la disponibilidad de agua e incluso el clima pueden cambiar dramáticamente dentro de una zona pequeña.
Al mismo tiempo, ninguna actividad ambiental en las zonas altas ocurre en el vacío. La mala gestión del agua lleva a la erosión de los suelos, la erosión de los suelos a la mala fertilidad de los mismos, la mala fertilidad del suelo a la baja productividad, la baja productividad a bajos ingresos familiares, los bajos ingresos familiares a decisiones ambientalmente equivocadas sobre el uso de la tierra. En las zonas montañosas todo está interconectado.
Por ambos motivos, la complejidad y la interconexión, las soluciones para mejorar la producción y hacer frente a los desafíos ambientales no deben basarse en principios generales, sino más bien en un conocimiento detallado y en un entendimiento sutil de las múltiples fuerzas que están en juego en un sitio dado.
Trabajando en forma conjunta
La Gestión de Recursos Naturales es por su propia naturaleza un esfuerzo de colaboración. Ninguna institución por sí sola puede descifrar cabalmente la realidad compleja, tanto física como humana, de una región o localidad, y menos aún prescribir soluciones a sus problemas y llevar a cabo la implementación de las mismas. Por lo tanto, el CIP ha trabajado para crear asociaciones estratégicas, no sólo con instituciones de investigación, sino con las personas encargadas de fijar las políticas y las organizaciones de desarrollo.
Gran parte del trabajo de Gestión de Recursos Naturales (GRN) del CIP ha sido llevado a cabo mediante la afiliación del Centro con el Consorcio de Desarrollo Sostenible de la Ecorregion Andina (CONDESAN), que el CIP ayudó a fundar en 1992 (véase el recuadro). Los científicos del CIP trabajan en estrecha coordinación con el directorio del CONDESAN y participan en numerosas actividades conjuntas de investigación.
El CIP también es miembro fundador del Programa Global de las Zonas de Montaña, que une al Centro con la Iniciativa de las Zonas Altas Africanas, el Centro Internacional de Investigaciones Agroforestales, ICRAF, el Centro Internacional de Investigación en Ganadería, ILRI, y el Centro Internacional para el Desarrollo Integrado de las Zonas de Montaña, ICIMOD. Fundado en 1997, el Programa Global de Montaña labora para enlazar la investigación con las iniciativas de desarrollo en los Andes, el África Central y Oriental y el Hindu Kush, en la región de los Himalayas.
Debido a que la gestión de recursos naturales depende en gran medida de los conocimientos locales, el desarrollo de capacidades es una parte vital de la misión de GRN del CIP. Los científicos del CIP han llevado a cabo talleres sobre el uso de herramientas de gestión de recursos naturales para los programas nacionales de investigación en Perú, Ecuador, Bolivia y Colombia. En 1998, el Centro colaboró en la creación de MOSAndes, una red de investigación multi-institucional en fertilidad de suelos para las zonas altas de América del Sur.
