Bioseguridad y propiedad intelectual: Asuntos de interés público
Se ha expresado gran preocupación pública respecto a la bioseguridad de los organismos modificados genéticamente. El CIP considera que con adecuado cuidado y esmero, la ingeniería genética de cultivos es un modo viable de producir alimentos para la población mundial que, según los pronósticos, se multiplicará en la próxima mitad del siglo.
El CIP adopta todas las medidas necesarias para asegurar que su investigación biotecnológica cumpla con los estándares de seguridad aceptados internacionalmente. Además, el Centro cumple con todos los requisitos legales de los países donde se lleva a cabo este tipo de tareas. El CIP cuenta con un Comité de Bioseguridad que supervisa toda la experimentación que se efectúa en plantas modificadas genéticamente de acuerdo a reglas de conducta establecidas. El Centro trabaja de manera transparente, identifica adecuadamente todos sus materiales y toma medidas extremas de precaución en los asuntos concernientes a la bioseguridad.
La preocupación en cuanto a cultivos transgénicos tiene dos aspectos, pues se refiere al riesgo potencial para los consumidores, al igual que para el medio ambiente. El CIP aborda estas preocupaciones con esmero al planificar e implementar todo trabajo con material modificado genéticamente.
Al desarrollarse las plantas transgénicas, la hibridación que se produce en los ensayos de campo entre ellas y otras especies relacionadas o silvestres se elimina mediante la remoción diaria de los botones florales de las plantas, destruyendo todo el follaje al momento de la cosecha y monitoreando el medio ambiente. Preocupa que las variedades genéticamente modificadas puedan introducirse en las inmediaciones de los centros de diversidad de papa o batata. Para minimizar el riesgo de que fluyan genes a conjuntos de genes nativos, se puede usar genotipos estériles machos, en concordancia con las pautas establecidas en el taller internacional realizado en 1995.
Otras preocupaciones a nivel mundial se relacionan con los derechos de propiedad intelectual (DPI) sobre los recursos genéticos y el material genéticamente mejorado a través del fitomejoramiento clásico de plantas, materiales modificados por ingeniería genética, y procesos y tecnologías agrícolas. El CIP, al igual que otros centros internacionales del Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (GCIAI), mantiene una posición firme de que sus materiales, productos, innovaciones y tecnología se mantengan a la libre disposición de los beneficiarios de los países en desarrollo. El Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional ha aprobado las directrices sobre el uso de recursos genéticos de plantas y los DPI relacionados con el propósito de promover el acceso irrestricto a dichos materiales. Por otro lado, el CIP defenderá la opción de proteger los DPI cuando ello sea necesario para salvaguardar la disponibilidad de materiales o técnicas en los países en desarrollo.
En este sentido, las políticas del CIP en cuanto a recursos genéticos y DPI están de acuerdo con el articulado de la Convención de Biodiversidad Biológica. Además, gracias a un convenio con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los centros del Grupo Consultivo se han asegurado de que el germoplasma se podrá distribuir para fines de investigación.
El CIP continuará exigiendo que las entidades comerciales y privadas que deseen proteger los DPI de las variedades logradas con una contribución sustancial del CIP obtengan el consentimiento del Centro. Este consentimiento será otorgado solamente si resulta en algún beneficio para quienes originalmente suministraron los recursos genéticos que contribuyeron a desarrollar las variedades, o si el mundo en desarrollo puede acceder libremente a dichas variedades. Al mismo tiempo, el CIP recibe y emplea material protegido por los DPI de terceros mediante acuerdos transparentes que establecen claramente las restricciones y obligaciones en cuanto al uso del material por parte del Centro y sus asociados. El CIP empleará este material solamente si existe esperanza razonable de que los productos resultantes estarán disponibles para su libre distribución, o si los resultados de investigación del uso del material beneficiarán al mundo en desarrollo.
