Manejo de suelo

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Lucía Torres1, Franklin Valverde2 y Jorge Andrade-Piedra1

1 Centro Internacional de la Papa (CIP), Quito, Ecuador
2 Instituto Nacional Autónomo de Investigaciones Agropecuarias (INIAP), Quito, Ecuador

Actualizado: Abril 2011

Contenido

Introducción

La preparación del suelo juega un papel importante en el cultivo de papa. El número de labores y el tipo de implementos utilizados serán distintos según el estado que presente el terreno. La preparación del suelo depende del tipo de suelo, la humedad y las condiciones climáticas (Muñoz y Cruz, 1984; Neira, 1986; Oyarzún et al., 2002).

Sistemas de labranza

Existen al menos tres sistemas de labranza:

Labranza manual. Normalmente se utiliza en lotes con pendientes pronunciadas. Se basa en el trabajo del hombre y en la tracción animal mediante implementos tradicionales o mejorados, para labores de aradura, surcado o rastra (Muñoz y Cruz, 1984; Oyarzún et al., 2002).

Labranza mecanizada. Se lo hace mediante tractores e implementos como arados de discos y vertedera, rastras y surcadoras. El arado de vertedera y rastra de discos son efectivos para terrenos en descanso (potreros viejos), mientras que el arado de vertedera permite incorporar en forma más eficiente el material vegetal (Muñoz y Cruz, 1984; Oyarzún et al., 2002).

Labranza de conservación o reducida. Consiste en reducir al mínimo el laboreo del suelo, con el fin de preservar sus propiedades físicas, químicas y biológicas (Oyarzún et al., 2002).

Labores de siembra

El cultivo de papa es exigente en cuanto a la preparación del suelo. Se busca dejar el terreno con una buena estructura, razonablemente suelto (no pulverizado), sin capas compactas o piedras. En general el laboreo de un lote en rastrojo o barbecho (periodo de descanso del lote posterior a la cosecha) recientes, exigirá menor número de labores que aquel lote con un período de descanso más largo o un terreno con pastura (Naranjo, 1978; Neira, 1986; Pumisacho y Velásquez, 2009). Las principales labores de siembra son:

Arada. Se realiza unos dos meses antes de la siembra. Consiste en la roturación de la capa superficial, a fin de aflojar el suelo, incorporar los residuos vegetales y controlar malezas. En suelos pesados una arada profunda puede mejorar la estructura. Se aconseja un período de 15 a 30 días entre aradas a fin de permitir una adecuada descomposición de los residuos vegetales. La profundidad aproximada de la arada es de 30 cm (Naranjo, 1978; Muñoz y Cruz, 1984; Oyarzún et al., 2002; Pumisacho y Velásquez, 2009).

Cruza. Esta actividad le sigue a la arada, y se realiza en sentido contrario. Tiene como fin romper los terrones grandes (Pumisacho y Velásquez, 2009).

Rastra. Involucra pases cruzados del campo para desmenuzar los terrones del suelo, a fin de obtener una cama superficial suelta, de 10 a 20 cm de profundidad (Muñoz y Cruz, 1984; Oyarzún et al., 2002; Pumisacho y Velásquez, 2009).

Los implementos utilizados para realizar estas labores pueden ser: cultivadores con púas rectas; (ii) cultivadora reciprocante; (iii) rotavator; y (iv) rastra de discos. Todos estos implementos tienen la función de disminuir el tamaño de los terrones (Sims y Rodríguez, 1978.)

Desinfestación del suelo. Antes de sembrar es necesario realizar el combate de ciertas plagas del suelo, en lugares donde existen problemas (Naranjo, 1978; Muñoz y Cruz, 1984; Neira, 1986).

Surcado. Se debe realizar un día antes de la siembra con el fin de mantener la humedad en el terreno. La distancia entre surcos está determinada por: (i) la topografía del terreno; (ii) la costumbre local; (iii) los implementos disponibles; y (iv) el hábito de crecimiento de la variedad sembrada (Neira, 1986). En terrenos inclinados se debe seguir las curvas de nivel o trazarlos perpendiculares a la pendiente. Los surcos deben tener una gradiente del 2% y su profundidad puede ser de 10 a 15 cm. Como regla general las variedades nativas requieren de surcos más anchos que las variedades mejoradas (Muñoz y Cruz, 1984; Neira, 1986; Oyarzún et al., 2002; Pumisacho y Velásquez, 2009). Las variedades de tipo andígena como Uvilla, Bolona y Chola, desarrollan estolones largos y por ello se les siembra a una distancia considerable (más de 1 m). Las variedades mejoradas como INIAP-Fripapa, INIAP-Rosita, INIAP-Gabriela, INIAP-Margarita, etc., pueden ser sembradas a una distancia de 1 m o menos (Muñoz y Cruz, 1984; Neira, 1986; Oyarzún et al., 2002).

Siembra

La calidad de la siembra influye en el éxito del cultivo de la papa. La siembra correcta asegura una emergencia rápida y uniformidad del cultivo. Un cultivo uniforme hace más fáciles las labores culturales y permite la identificación visual de plantas enfermas (Neira, 1986).

  • Profundidad de siembra. Depende de la humedad y temperatura del suelo, del tamaño de los tubérculos y sus brotes (Naranjo, 1978; Muñoz y Cruz, 1984; Neira, 1986; Oyarzún et al., 2002). Cuando hay suficiente humedad, los tubérculos deben ser tapados con una capa de 5 cm de tierra. En terrenos secos se recomienda taparlos con una capa de 8 a 12 cm de tierra (Muñoz y Cruz, 1984; Oyarzún et al., 2002).
  • Distancia de siembra. Las distancia de siembra depende de: la variedad, las condiciones de crecimiento y el tamaño deseado de los tubérculos a la cosecha (tubérculos medianos a grandes para consumo y procesos industriales; tubérculos pequeños destinados a semilla y congelados) (Muñoz y Cruz, 1984; Neira, 1986; Oyarzún et al., 2002). La distancia entre surcos puede ser de 0.90 a 1.20 m, dependiendo de la variedad. Si es de origen tuberosum, como INIAP-Fripapa e INIAP-Margarita, la distancia debe ser menor; si es de origen andigena, como Superchola la distancia debe ser mayor (Pumisacho y Velásquez, 2009). Muñoz y Cruz (1984) recomiendan distancias de 0.15 a 0.60 m entre plantas, y distancias de 0.90 a 1.60 m entre surcos. Pumisacho y Velásquez (2009) recomiendan distancias de 0.30 a 0.50 m entre plantas, y distancias de 1.00 a 1.20 m entre surcos. En la producción de semilla se recomienda distancias de 1 m entre surcos y 0,25 m entre plantas (Montesdeoca, 2005).
  • Densidad de siembra. Tradicionalmente, la densidad de un cultivo se ha expresado como número de plantas por unidad de área. Sin embargo, en el cultivo de papa cada planta proveniente de un tubérculo forma un conjunto de tallos, cada uno de los cuales forma raíces, estolones y tubérculos. Como resultado, la densidad efectiva de una parcela de papa equivale a la densidad de plantas multiplicada por la densidad de tallos (Neira, 1986; Oyarzún et al., 2002).

La densidad de plantas se determina mediante la siguiente fórmula:

Área de terreno (m2)

Densidad de plantas= ————————————————————————————–

Área que ocupa una planta (m2)

Donde,

Área que ocupa una planta (m2) = Distancia entre plantas (m) x distancia entre surcos (m)

Ejemplo. Se necesita conocer la densidad de plantas para una siembra de 1 ha, con una distancia entre plantas de 0.3 m entre plantas y 1.5 m entre surcos.

Área de una planta = 0.3 m entre plantas * 1.5 m entre surcos = 0.45 m2

10 000 m2

Densidad de plantas= ——————————————————————– = 22 222 plantas

0.45 m2

  • Densidad de tallos. A menor densidad de tallos corresponde menor cantidad de tubérculos en su mayoría de tamaño grande, pero se reduce el número de tubérculos por unidad de área. Con el aumento de la densidad de tallos se produce gran cantidad de tubérculos de tamaño pequeño y aumenta el número de tubérculos por unidad de área (Neira, 1986; Oyarzún et al., 2002). La densidad de los tallos se puede calcular con más precisión al momento de la madurez fisiológica, cuando es más fácil separar los tallos principales de los secundarios. El tallo principal nace del brote del tubérculo-semilla, en tanto que el tallo secundario nace de la yema subterránea del tallo principal (Pumisacho y Velásquez, 2009).

Para obtener la densidad de tallos por m2 se aplica la siguiente fórmula (Oyarzún et al., 2002):

Número total de tallos principales

Densidad de tallos = ——————————————————————————

(n x 10 m de surco) x (distancia entre surcos)

n = número de sitios muestreados.

Ejemplo:

  • Número total de tallos (seleccionados en cuatro sitios al azar de 10 m c/u) = 440
  • Área muestreada (4 sitios * 10 m c/u) = 40 m
  • Distancia entre surcos = 1.1 m

440 tallos

Densidad de tallos = ———————————————————————-

40 m * 1.10 m

Densidad de tallos = 10 tallos/ m2

  • El número de tallos principales depende del tamaño de la semilla, variedad, número de brotes y método de siembra. A su vez, el número de brotes depende del número de brotes por tubérculo y del número de tubérculos sembrados. Finalmente, el número de brotes por tubérculo depende del tamaño de la semilla, de la variedad, del tratamiento que se haga a la semilla y de la edad fisiológica de la misma. Las variedades nativas se caracterizan por generar un gran número de tallos, mientras que las mejoradas tienden a producir de tres a cuatro tallos por tubérculo-semilla (Neira, 1986; Oyarzún et al., 2002).
  • Se debe tener en cuenta que en condiciones de baja producción, la alta densidad de tallos reducirá el rendimiento. En la producción de papa para semilla se busca generalmente reducir el tamaño del tubérculo. Por eso se usa una densidad más alta que en la producción de papa para consumo. Investigaciones han demostrado que los mejores rendimientos para producción de semilla se obtienen con una densidad de 30 a 40 tallos/m2 (Oyarzún et al., 2002).

Labores culturales

Las labores o prácticas culturales comprenden tres actividades básicas: el retape el rascadillo y los aporques. Estas labores pueden efectuarse manualmente, por tracción animal o tracción mecánica, y se realizan después de que las plantas han emergido (Oyarzún et al., 2002). La anticipación o retraso de estas prácticas afecta el desarrollo del cultivo (Neira, 1986).

Retape. Esta labor se realiza comúnmente en la provincia de Carchi entre los 15 y 21 días después de la siembra. Ayuda a incorporar la fertilización y controlar las malezas (Oyarzún et al., 2002; Pumisacho y Velásquez, 2009).

Rascadillo o deshierba. Mediante esta labor se controla las malezas y se remueve superficialmente el suelo para evitar la pérdida de humedad. Esta labor se realiza de 30 a 50 días después de la siembra. Sin embargo, esto depende de la humedad presente y de la preparación del suelo. Si el nivel de humedad es bajo y si el suelo se ha preparado en forma adecuada, la cantidad de malezas será menor. En extensiones pequeñas se puede realizar esta labor en forma manual utilizando azadón, o por tracción animal. En extensiones grandes o de topografía ligeramente plana se puede utilizar un cultivador tiller (Naranjo, 1978; Muñoz y Cruz, 1984; Neira, 1986; Oyarzún et al., 2002; Pumisacho y Velásquez, 2009). Otra alternativa es la aplicación de herbicidas entre 20 a 25 días después de la siembra, usando Afalon , Karmex o Sencor (Naranjo, 1978; Muñoz y Cruz, 1984; Neira, 1986).

Medio aporque. El medio aporque es un primer colme de tierra alrededor de las plantas y a lo largo de la línea de siembra. La época propicia para realizar esta labor se encuentra entre los 50 a 80 días después de la siembra. Su función es proporcionar soporte a la planta, aflojar el suelo y controlar malezas. Esta labor se realiza en forma manual o en forma mecanizada (tractor o yunta) (Naranjo, 1978; Muñoz y Cruz, 1984; Neira, 1986; Oyarzún et al., 2002; Pumisacho y Velásquez, 2009).

Aporque. Esta labor se realiza entre los 90 y 110 después de la siembra. Cumple las mismas funciones que el medio aporque, además de brindar un ambiente propicio para la tuberización. Con esta labor se da forma definitiva a los surcos (Naranjo, 1978; Muñoz y Cruz, 1984; Neira, 1986; Oyarzún et al., 2002; Pumisacho y Velásquez, 2009).

En clones precoces estas labores se adelantan y algunas de ellas no se realizan. Por ejemplo, en los clones Carolina y Libertad se realiza un aporque definitivo entre 40 a 50 días después de la siembra, cuando las plantas tienen una altura de 18 cm (A. Taipe, comunicación personal).

Labores de saneamiento

Las actividades de saneamiento en el cultivo de papa se efectúan con mayor frecuencia en lotes de producción de semilla (Neira, 1986). El saneamiento puede realizarse mediante dos métodos:

1. Marcación de plantas. Consiste en señalar las mejores plantas utilizando estacas o etiquetas. De estás plantas se obtendrán los tubérculos-semilla para la próxima campaña (Neira, 1986). Esta labor se denomina “selección positiva” (Hidalgo, 1999).

2. Descarte de plantas. Es el método más efectivo para mantener la sanidad del cultivo. Consiste en la erradicación y posterior eliminación de todas las plantas enfermas, débiles, voluntarias y mezclas varietales. La remoción debe ser completa (estolones, tubérculos y follaje). Se recomienda de 2 a 3 descartes durante el ciclo del cultivo (Naranjo, 1978; Neira, 1986). Esta labor también se denomina “roguing”. (Sola, 1986; Montesdeoca, 2005).

Las condiciones que se debe tomar en cuenta para realizar el descarte son las siguientes (Neira, 1986):

  • Uniformidad del cultivo. Es más eficiente hacer el descarte de plantas en lotes uniformes.
  • Humedad del suelo. La humedad debe ser la apropiada antes del descarte ya que en plantas marchitas es difícil reconocer los síntomas de enfermedad.
  • Luz. Los síntomas de mosaico viral se aprecian mejor bajo condiciones de luz uniforme. El momento ideal para observar es un día nublado.
  • Agua en las hojas. Oculta la manifestación de mosaicos.
  • Viento. Dificulta la observación al agitar las hojas.
  • Limpieza de las hojas. Se debe evitar realizar aspersiones antes del descarte para que no haya restos de pesticidas sobre las hojas.

Labores de conservación

Las labores de conservación contribuyen a mantener las características físicas, químicas y biológicas del suelo para así mejorar su estructura y fertilidad. Las principales labores de conservación son las siguientes (Merchán et al., 2009):

  • Obras mecánicas: Terrazas de banco, terrazas de formación lenta, zanjas de desviación.
  • Prácticas culturales: Cobertura vegetal.
  • Prácticas agronómicas: Cultivo en contorno, curvas de nivel, cultivo en fajas, asociación de cultivos, rotación de cultivos.
  • Sistemas agroforestales: Cortina rompevientos, barreras vivas, linderos, bosquetes, bosques, fajas.

Las labores de conservación para prevenir los diferentes tipos de erosión se presentan en la Tabla 1.

Tabla 1. Labores de conservación de acuerdo al tipo de erosión.

Tipo de erosión y agente causal

Labores de conservación

Eólica. Desprendimiento de las partículas del suelo provocado por el viento.

  • Coberturas vegetales
  • Cortinas rompevientos, se puede utilizar ciprés (Cupressus macrocarpa)
  • Cercas vivas, se puede utilizar qishwar (Buddleis incana), yagual (Polylepis lanuginosa) y retama (Spartium junceum)

Hídrica. Causada por la acción de gotas de lluvia, las cuales dispersan las partículas del suelo hacia otras superficies.

  • Coberturas vegetales
  • Zanjas de desviación
  • Barreras de piedra
  • Terrazas de formación lenta

Por la labranza. Causada por el laboreo del suelo efectuado por el hombre; remueve grandes cantidades de suelo.

  • Surcos en contorno
  • Labranza cero
  • Labranza reducida
  • Huacho rozado

Fuente: Merchán et al. (2009).

Sistema de huacho rozado (Cartagena et al., 2004)

El huacho rozado es un sistema precolombino de labranza reducida y cobertura que se aplica en el cultivo de papa. Lo practican agricultores de la provincia del Carchi y en un bajo porcentaje en Salinas, provincia de Bolívar. Este sistema se aplica para convertir un pastizal viejo en un cultivo de papa, con rendimientos iguales o superiores a la labranza convencional. Al ser un sistema manual previene la erosión y compactación del suelo. Además, la pudrición de la cobertura vegetal (comúnmente llamada chamba) permite la actividad microbiana, creando un ambiente antagónico para el desarrollo de gusano blanco (Premnotrypes vorax) y lancha (Phytophthora infestans).

Los requerimientos para establecer una parcela con huacho rozado son las siguientes:

  • Potrero con kikuyo (Pennisetum clandestinum) de más de tres años.
  • Pendiente entre 15 y 45 %.
  • Precipitación al menos 1000 mm anuales.
  • Jornaleros capacitados.

Para establecer el sistema se realizan las siguientes labores:

Pastorear. Consiste en llevar el ganado al lote para dejar la pastura a una altura de 4 cm.

Doblar. Con un azadón se corta el potrero en pedazos rectangulares que miden en promedio 35 cm de ancho por 55 cm de largo (chamba). Luego se doblan hacia adentro y de esta manera se forma el camellón o huacho rozado. La calle corresponde al espacio de donde se cortaron las chambas para cada surco. La distancia entre surcos es de 1.35 m y se construyen a favor de la pendiente. Esta labor se realiza 15 días antes de la siembra.

Picar. Luego del doblado de chambas y 8 días antes de la siembra, se desmenuza la tierra de las calles con un azadón para aflojar el suelo, el que se coloca sobre el surco (comúnmente llamado huacho).

Sembrar. La siembra se realiza a los 15 días posteriores a la preparación del suelo. Cuando el pasto está en proceso de descomposición y presenta una coloración café oscura y un nivel de humedad del 40%, se colocan los tubérculos a razón de 2 por sitio. La siembra puede ser de dos formas:

  • Piquete. Consiste en realizar un corte con azadón para levantar la chamba, formando una pequeña abertura donde se colocan los tubérculos. Luego se les cubre con una delgada capa de tierra y luego se aplica fertilizante.
  • Encima del surco. Se riega fertilizante químico y se cubre con tierra. Luego se colocan los tubérculos para ser cubiertos con tierra que se alza desde la calle.

Las labores culturales para el sistema de huacho rozado son las siguientes:

  • Retape. Se cubre con tierra los tubérculos al aparecimiento de los primeros brotes. Esta labor se realiza entre los 15 a 21 días después de la siembra.
  • Deshierba (medio aporque). Consiste en ejecutar un control oportuno de las malezas. En caso de rebrote de kikuyo, se puede realizar el control manual de 35 a 40 días después de la siembra utilizando un azadón o machete, o con la aplicación dirigida de glifosato entre los surcos.
  • Aporque. Consiste en alzar la tierra al surco para sostener a las plantas, a fin de cubrir los estolones y dejar los surcos bien formados. El período para realizar esta labor está entre los 60 y 80 días después de la siembra.
  • Cosecha. En este sistema la cosecha tarda un poco más que en la labranza convencional, debido a que hay que levantar la cobertura vegetal en descomposición y el suelo no se encuentra suelto.

Capacitación a agricultores

Merchán et al. (2009) desarrollaron una guía para facilitar el aprendizaje sobre el manejo integrado del suelo en el cultivo de papa, la cual cubre los siguientes temas: (i) componentes del suelo; (ii) vida del suelo; (iii) análisis de suelo; (iv) fertilización adecuada; (v) elaboración de abonos orgánicos; (vi) causas de la erosión del suelo; y (vii) prácticas de conservación de suelo. Mora et al (2010) elaboraron un boletín divulgativo para facilitar la identificación y control de las enfermedades del suelo en el cultivo de papa.

Referencias

Cartagena, Y., Toapanta, G. y Valverde, F. 2004. Más papas con huacho rozado. Quito. INIAP, PROMSA, CIP. 63 p.

Hidalgo, O. 1999. Producción de semilla básica por selección positiva, negativa y clonal. Fascículo 5.2 en: Producción de tubérculos-semillas de papa Manual de capacitación CIP Centro Internacional de la Papa. Lima. CIP. 13 p.

Merchán, M., Valverde, F., Novoa, V. y Pumisacho, M. 2009. Guía para facilitar el aprendizaje en el manejo integrado de suelos en el cultivo de la papa. Quito. INIAP, SENACYT. 216 p.

Montesdeoca, F. 2005. Guía para la producción, comercialización y uso de semilla de papa de Calidad. Quito. PNRT-INIAP- Proyecto FORTIPAPA. 40 p.

Mora, E., Pumisacho, M., Reinoso, I. y Aucancela, R. Conozca y maneje las enfermedades del suelo en el cultivo de la papa. Quito. INIAP-SENACYT. Boletín divulgativo No. 142.

Muñoz, F. y Cruz, L. 1984. Manual del cultivo de papa. Quito. INIAP. 44 p.

Naranjo, H. 1978. Labores de siembra, cultivo y cosecha en campos de producción de semilla de papa. En: Memorias del I Curso internacional sobre producción de semilla de papa. Quito, Ecuador, 16 al 27 de octubre de 1978. pp. 21-32. (1- 57 pp; 59 – 117 pp; 118 – 192 pp)

Neira, R. 1986. Tecnología del cultivo de papa. En: Memorias del IV Curso sobre tecnología del cultivo y manejo de semilla de papa. Quito, Ecuador, 15 a 17 de enero de 1986. pp. 39-72. (1 – 64 pp; 65 – 127 pp; 128 – 181 pp)

Oyarzún, P., Chamorro, F., Córdova, J., Merino, F., Valverde, F. y Velázquez, J. 2002. Manejo Agronómico. In: El cultivo de la papa en Ecuador. Pumisacho, M. y Sherwood, S. (eds). Quito. INIAP, CIP. pp. 51-82.

Pumisacho, M. y Velásquez, J. 2009 Manual del cultivo de papa para pequeños productores. Quito. INIAP, COSUDE. 98 p.

Sims, B., Rodríguez, L. 1978 Maquinaria agrícola utilizada en el cultivo de la papa. En: Memorias del I Curso internacional sobre producción de semilla de papa. Quito, Ecuador, 16 al 27 de octubre de 1978. pp. 70 -77. (1- 57 pp; 59 – 117 pp; 118 – 192 pp)

Sola, M. 1986. Selección y almacenamiento de semilla de papa. En: Memorias del IV Curso sobre tecnología del cultivo y manejo de semilla de papa. Quito, Ecuador, 15 a 17 de enero de 1986. pp.161-178. (1 – 64 pp; 65 – 127 pp; 128 – 181 pp).