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Manejo del tubérculo-semilla

 

Lucía Torres1, Fabián Montesdeoca2, Jorge Andrade-Piedra1

1Centro Internacional de la Papa (CIP), Quito, Ecuador
2Instituto Nacional Autónomo de Investigaciones Agropecuarias (INIAP), Quito, Ecuador

Actualizado: Abril 2011

 

Contenido

Introducción

La semilla es uno de los factores de mayor importancia para la producción agrícola. Una semilla de buena calidad aumenta la producción, productividad y optimiza el uso de insumos debido a una mayor uniformidad de emergencia y vigor de plantas (Velásquez, 2006; Montesdeoca, 2005).

El cultivo de la papa se multiplica vegetativamente a través de tubérculos-semilla. Esta forma de multiplicación es una ventaja ya que permite mantener las características de la variedad, pero también puede ser un vehículo para la diseminación de plagas y enfermedades. El tubérculo-semilla debe poseer buenas condiciones genéticas, físicas, fisiológicas y sanitarias para reproducir plantas (Velásquez, 2006; Montesdeoca, 2005).

 

Fisiología del tubérculo-semilla

La fisiología del tubérculo-semilla de papa es el proceso de cambio que sufre desde la cosecha hasta cuando muestra brotes múltiples y vigorosos. Se identifican los siguientes estados:

Período de reposo. Se extiende desde la cosecha hasta el momento en que los ojos empiezan a brotar (Fotografía 1). Se define el fin del período de reposo (o dormancia) cuando el 80% de los tubérculos-semilla (de una muestra mínima de 20 tubérculos de tamaño uniforme) ha desarrollado uno o más brotes de por lo menos 3 mm de largo (Malagamba, 1999). La duración de este período depende de: (i) la variedad; (ii) el estado de maduración en el momento de la cosecha; (iii) la temperatura durante la época de crecimiento vegetativo; (iv) el tamaño del tubérculo-semilla; (v) las condiciones de almacenamiento (luz, temperatura y humedad); y (vi) los daños causados al tubérculo (Naranjo, 1986; Malagamba, 1999; Naranjo et al., 2002; Montesdeoca, 2005).

 

Semilla1.jpg

Fotografía 1. Tubérculo-semilla en período de reposo
(CIP-INIAP)

Ruptura del período de reposo. Es una práctica necesaria cuando se siembran lotes de papa en sucesión semanal, quincenal o mensual. La finalización de este período puede ser inducida mediante tratamientos químicos, térmicos o el corte del tubérculo-semilla (Naranjo, 1986; Malagamba, 1999; Naranjo et al., 2002; Montesdeoca, 2005).

  • Tratamiento químico. Se puede utilizar ácido giberélico en una dosis de 1 ppm en solución, en la que se deben sumergir los tubérculos-semilla por una hora.  Después de permanecer los tubérculos-semillas en esta solución se extienden en un lugar sombreado y se dejan secar (Malagamba, 1999; Montesdeoca, 2005).
  • Tratamiento térmico. Calor, los tubérculos-semilla se colocan en un cuarto oscuro entre 18° a 25°C hasta que se produzca la brotación. Golpe de frío y calor, se colocan los tubérculos-semilla en una cámara fría a 4°C por 2 a 4 semanas y luego se transfieren a un ambiente entre 18° a 25°C para inducir la brotación. Ambos tratamientos dan buenos resultados con variedades precoces (Marca e Hidalgo, 1999; Montesdeoca, 2005)
  • Corte del tubérculo-semilla. Acelera el envejecimiento fisiológico del tubérculo-semilla, reduciendo así el período de reposo (Wiersema, 1985). Para realizar el corte se requiere alta humedad (más del 85%), suficiente suministro de oxígeno y temperaturas entre 12° a 20°C. Bajo estas circunstancias se asegura la formación rápida de una capa corchosa de protección (suberización). Los tubérculos-semilla cortados pueden almacenarse en canastos llenos hasta la mitad o en jabas (cajas) de madera. Si las condiciones del suelo son favorables (suelo húmedo y temperaturas entre 8° a 10°C) se puede realizar el corte inmediatamente antes de la siembra. Así, las superficies cortadas sanarán rápidamente en el suelo. Si las condiciones del suelo son desfavorables, el corte debe realizarse 5 a 8 días antes de la siembra. Se debe cortar el tubérculo longitudinalmente en dos y si sus partes siguen siendo aún muy grandes se debe volver a cortarlo longitudinalmente. Las partes del tubérculo-semilla no deben ser muy pequeñas; el tamaño mínimo es de 30 g y debe tener por lo menos de dos a tres ojos. El INIAP hasta 1986 recomendaba esta actividad para el ahorro de tubérculo-semilla (se cortaba los tubérculos-semillas mayores a 90 g) (Naranjo, 1986; Malagamba, 1999; Pozo, 1999; Naranjo et al., 2002).
  • Período de incubación. Este período inicia al término del período de reposo y dura hasta el inicio de la tuberización. La incubación determina la formación de estolones, la cual influye en el rendimiento del cultivo (Naranjo, 1986; Naranjo et al., 2002).
  • Estado de dominancia apical. Cuando se almacenan tubérculos-semilla entre 5° a 15°C, es común que únicamente el ojo del brote apical inicie el crecimiento, sin que los demás muestren desarrollo (Fotografía 2). Un tubérculo con un solo brote normalmente produce una planta con solo uno o dos tallos principales, lo que ocasiona rendimientos bajos. Si el tubérculo-semilla se encuentra en este estado se recomienda eliminar el brote apical y colocarlo en ambientes más calientes (15° a 20°C con un 85% de humedad relativa) para estimular el desarrollo del resto de brotes (Naranjo, 1986; Naranjo et al., 2002; Montesdeoca, 2005).

 

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Fotografía 2. Tubérculo-semilla con brotación apical.
(CIP-INIAP)
Estado de brotación múltiple. Es el momento en el cual todos los ojos tienen su respectivo brote (Fotografía 3). Es el estado ideal para sembrar el tubérculo-semilla (Naranjo, 1986; Naranjo et al., 2002; Montesdeoca, 2005). En muchos casos basta con desarrollar brotes cortos (0.2 a 0.5 cm). Sin embargo, si las condiciones del suelo al momento de la siembra son desfavorables es importante desarrollar brotes más largos (1.5 a 2.5 cm) (Naranjo, 1986).
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Fotografía 3. Tubérculo-semilla con brotación múltiple.
(Montesdeoca, 2005)
Brotación filiforme. Se produce cuando la semilla fisiológicamente vieja desarrolla brotes filiformes con una marcada tendencia a ramificarse (Fotografía 4) (Naranjo, 1986; Naranjo et al., 2002). La capacidad de emergencia de estos tubérculos-semilla está prácticamente agotada. Se producen plantas débiles y poco resistentes a factores climáticos adversos como sequías, granizadas y heladas (Montesdeoca, 2005). En algunas variedades bajo ciertas condiciones de estrés (p.e., siembra profunda en épocas lluviosa), los brotes filiformes provocan la formación de tubérculos alrededor de las yemas, un fenómeno conocido como patatitas, las mismas que son débiles, pequeñas y no útiles (Naranjo et al., 2002).

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Fotografía 4. Tubérculo-semilla con brotación filiforme.
(CIP-INIAP)

Manejo del tubérculo-semilla

El manejo del tubérculo-semilla comienza en el campo antes de la cosecha y continúa hasta que el tubérculo-semilla sea sembrado. La producción de semilla sana está basada en tres principios de sanidad: (i) aislamiento, que consiste en establecer el lote de semilla, alejado de campos de papa comercial, para evitar el traslado de plagas y el contagio de enfermedades; (ii) protección, que es la combinación del uso de plaguicidas y la práctica de labores culturales que buscan proteger el cultivo de plagas y enfermedades; y (iii) erradicación, que consiste en la eliminación de tubérculos y plantas atípicos (Naranjo, 1978).

Para manejar el tubérculo-semilla las principales prácticas que se realizan son las siguientes:

Densidad de siembra. Se recomienda distancias de 1 m entre surcos y 0,25 m entre plantas. Altas densidades de siembra resultan en altas densidades de tallos que producen mayor número de tubérculos de menor tamaño, obteniéndose una alta tasa de extracción de semilla (65 a 70%) (Montesdeoca, 2005).

Controles fitosanitarios. Son aplicaciones de plaguicidas que el agricultor realiza durante el ciclo vegetativo para controlar las principales plagas y enfermedades que afectan la calidad del tubérculo-semilla (Sola, 1986; Montesdeoca, 2005).

Eliminación de plantas enfermas (“roguing”). El número de operaciones de eliminación de plantas enfermas dependerá del grado de infección y susceptibilidad de la variedad. La finalidad de esta práctica es evitar el incremento en forma progresiva de la incidencia de enfermedades de una a otra campaña agrícola (Sola, 1986; Montesdeoca, 2005).

Defoliación de follaje. La destrucción de follaje en un campo semillero se realiza por las siguientes razones:

  • Control de áfidos. Al destruir el follaje indirectamente se controla áfidos transmisores de virus (Naranjo 1978).
  • Control del tamaño de semilla. Se debe realizar un muestreo continuo a partir de los 105 días después de la siembra. Cuando el 80% de los tubérculos haya alcanzado el tamaño deseado (40 a 60 g) se realiza la defoliación (Naranjo 1978; Muñoz y Cruz, 1984). Lo ideal sería controlar el tamaño del tubérculo-semilla a cosechar con otros métodos que no comprometan el rendimiento, ya que cada día que se adelanta la defoliación se pierde en promedio 600 kg de cosecha total (Naranjo 1978).
  • Acelerar la maduración. Sea la cosecha manual o mecánica es necesario que el pericarpio (piel), esté bien fijado para evitar lastimar la semilla. Se recomienda destruir el follaje 10 a 20 días antes de la cosecha (Naranjo 1978)

La defoliación puede ser: (i) manual, empleando machete; (ii) mecanizada, utilizando  guadañadora; y (iii) química, utilizando: Gramoxone (2 a 3 l/ha) o Reglone (3 a 4 l/ha). En ambos casos es necesario añadir un adherente (Muñoz y Cruz, 1984; Cárdenas, 1987).

Cosecha oportuna a la madurez del cultivo. La cosecha se debe realizar cuando los tubérculos-semilla hayan alcanzado su madurez fisiológica (madurez fisiológica es cuando la papa ha completado su ciclo de desarrollo; madurez comercial es cuando la papa tiene las condiciones requeridas por el mercado [Huaraca, 2009]).

Los índices de madurez son: (i) la planta se seca totalmente; (ii) al pasar la yema del pulgar sobre el tubérculo-semilla su piel no se desprende; y (iii) se ha completado el ciclo vegetativo (Sola, 1986; Montesdeoca, 2005). Al momento de la cosecha también se debe considerar el grado de humedad del suelo, el cual debe ser el punto de labranza o ligeramente más seco. El suelo no deberá estar húmedo porque perjudicará la piel de los tubérculos-semilla. Tampoco deberá estar seco porque si se trata de un suelo arcilloso se producirán daños mecánicos a los tubérculos-semilla (Sola, 1986).

Una vez cosechados los tubérculos-semilla se deben orear al ambiente para reducir la humedad superficial y eliminar la tierra que llevan adheridos en su superficie. Sin embargo, la exposición al sol produce una podredumbre que se manifiesta luego de 2 o 3 días en almacenamiento (Sola, 1986). Esta podredumbre es mayor en aquellas capas que recibieron más sol. Finalmente, las papas cosechadas en días calurosos se pudren más que aquellas cosechadas en días templados (Sola, 1986). Esto se contradice con la recomendación de asolación que se explica más adelante.

Transporte cuidadoso. Después de la cosecha el productor debe manejar los tubérculos-semilla con cuidado para evitar lesiones en los mismos. Los daños mecánicos resultan en semillas lastimadas, cortadas o interiormente estropeadas, lo que se traduce en: (i) pérdidas en la selección; (ii) disminución en la germinación; (iii) pérdida de peso; (iv) reducción en el vigor; (v) daños al momento de desinfectar químicamente la semilla; y (vi) susceptibilidad a pudriciones (Sola, 1986).

Selección del tubérculo-semilla. Una selección rigurosa es sinónimo de calidad. Se deben descartar los tubérculos con las siguientes características: (i) deformes (comúnmente llamados muñecos); (ii) muy pequeños; (iii) con daños mecánicos; (iv) inmaduros; (v) con daños de plagas y enfermedades; (vi) tubérculos de diferente variedad a la requerida y (vii) tubérculos en proceso de descomposición (Sola, 1978, 1986; Naranjo et al., 2002; Montesdeoca, 2005; Pumisacho y Velásquez 2009).

Clasificación. Simultáneamente con la selección, el material se debe clasificar de acuerdo al peso y tamaño de los tubérculos-semilla (Sola, 1986; Montesdeoca, 2005). Para la clasificación de tubérculos se toma en cuenta las exigencias de los mercados (Naranjo et al., 2002). Montesdeoca (2005) indica la siguiente clasificación para tubérculo-semilla (Tabla 1).

Tabla 1. Clasificación de tubérculos-semilla de papa.

Denominación

Peso (g)

Longitud del diámetro mayor (cm)

Gruesa

101 a 120

7 a 8

Grande

81 a 100

6 a 6.9

Mediana

61 a 80

5 a 5.9

Pequeña

40 a 60

4 a 4.9

*Estos pesos y longitudes se han determinado en tubérculos-semilla de la variedad INIAP-Fripapa, en el momento de la selección.
Fuente: Montesdeoca (2005)

Pumisacho y Velásquez (2009) indican la siguiente clasificación para tubérculo-semilla (Tabla 2).

Tabla 2. Clasificación de tubérculos-semilla de papa.

Denominación

Peso del tubérculo-semilla (g)

Grande

81 a 120

Mediana

61 a 80

Pequeña

40 a 60

Fuente: Pumisacho y Velásquez (2009).

Huaraca et al. (2009) indican la siguiente clasificación para tubérculo-semilla (Tabla 3).

Tabla 3. Clasificación de tubérculos-semilla de papa.

Denominación

Peso (g)

Longitud del diámetro mayor (cm)

Primera

100

8

Segunda

40 a 100

4 a 8

Tercera

Menor a 40

Menor

Fuente: Pumisacho y Velásquez (2009).

El tamaño ideal del tubérculo-semilla. Los tubérculos ideales para semilla tienen un diámetro de 4 a 8 cm que corresponde a un peso entre 40 a 120 g (Montesdeoca, 2005). Los tubérculos-semilla pequeños tienen más ojos por unidad de peso y por ello producen más tallos. Sin embargo, los tallos provenientes de tubérculos-semilla más grandes crecen en general más rápido y poseen mayor capacidad de rebrote, lo que es ventajoso si las condiciones al momento de la siembra son adversas (Naranjo, 1978; Oyarzún et al., 2002). Las características del tubérculo-semilla según su tamaño se presentan en la Tabla 4 (Huaraca et al., 2009).

Tabla 4. Características del tubérculo-semilla de papa según su tamaño.

Características

Tamaño del tubérculo-semilla

Grande

Mediano

Pequeño

Peso (g)

Mayor a 100

40 a 100

Menor a 40

Tamaño (cm)

Mayor a 8

4 a 8

Menor a 4

Comportamiento ante condiciones adversas

(sequía o heladas)

Se recupera fácilmente

No todas se recuperan

No se recuperan

Cantidad para sembrar 1 ha* (qq**)

50

42

35

Costo del tubérculo-semilla

Alto

Medio

Bajo

*Depende de la variedad.
**1 qq = 45 kg
Fuente: Huaraca et al. (2009).

 

Desinfección del tubérculo-semilla. El término ‘desinfección’ es usado comúnmente para referirse a la aplicación de plaguicidas en tubérculos-semilla previo al almacenamiento o la siembra. Su objetivo es reducir el peligro de pudrición, destruir algunos patógenos que acompañan a los tubérculos-semilla en su superficie y protegerlos de patógenos habitantes del suelo. En sentido estricto, se trata de una desinfección, pues  elimina infecciones ya presentes en el tubérculo-semilla y de una ‘desinfestación’, pues elimina patógenos que están en la superficie y los protege de nuevos patógenos (Muñoz y Cruz, 1984; Sola, 1978, 1986). Huaraca et al. (2009) mencionan tres maneras de desinfectar el tubérculo-semilla:

  • Por espolvoreo. Se coloca en un balde una parte de un plaguicida con cuatro partes de harina conjuntamente con piedras pequeñas para obtener una mezcla homogénea. Se coloca la mezcla en un tarro pequeño con tapa agujereada y se aplica a los tubérculos-semilla. Luego se debe voltear las papas para lograr una distribución uniforme del plaguicida y como paso final se debe colocar la semilla en sacos ralos para almacenar.
  • Por inmersión. En un tanque de 200 l se coloca agua hasta la mitad, se dosifica el plaguicida de acuerdo a las recomendaciones del fabricante y se lo mezcla bien. Se fracciona la semilla colocándola en una canasta o en un saco ralo y se sumerge durante 3 a 5 minutos y antes de almacenar se deja secar por 20 minutos.
  • Por aspersión. Se tienden los tubérculos-semilla sobre el suelo, se prepara una mezcla de plaguicida en una bomba de aspersión y se los asperja. Luego se los voltea y se los vuelve a asperjar esto se realiza después de la selección.

Algunas características de estas formas de desinfección se presentan en la Tabla 5.

Tabla 5. Características de las formas de desinfección de tubérculos-semilla.

Forma seca

(espolvoreo)

Forma húmeda

(aspersión e inmersión)

Aplicación de productos sólidos formulados en polvo

Aplicación de productos diluidos en agua

No se moja la semilla

Se requiere mojar la semilla

La eficiencia está entre media y baja debido a cobertura poco homogénea.

Alta eficiencia pero exige un perfecto secado del tubérculo-semilla tratado.

Se mezcla con harina u otros materiales para permitir una mejor distribución de los productos sobre la semilla.

Por inmersión, se corre el riesgo de contaminar la solución inicial con bacterias y otros patógenos que la solución no controle, e infectar los tubérculos-semilla sanos.

Fuente: Huaraca et al. (2009).

 

Fungicidas e insecticidas utilizados en la desinfección del tubérculo-semilla

Muñoz y Cruz (1984), Sola (1978, 1986), Montesdeoca (2005) recomiendan de manera individual (no en mezcla) los siguientes productos para desinfección de tubérculos-semilla, antes del almacenamiento (Tabla 6).

Tabla 6. Fungicidas utilizados para desinfectar tubérculos-semilla antes del almacenamiento.

Nombre comercial

Ingrediente activo

Dosis

Dithane M-45

Mancozeb 80%

227 g/100 l de agua

Vitavax

Carboxin 20% + thiram 20%

500 g/100 l de agua

Monceren

Pencycuron 400 g de i.a. + imidacloprid 100 g de i.a. por kg de producto comercial.

3.5 a 5.0 kg por 600 l de agua

Malathion

malathion 2.5%

Se espolvorea directamente sobre semilla

Fuente: Muñoz y Cruz (1984); Sola (1978, 1986); Montesdeoca (2005).

Se puede desinfectar aproximadamente 1.2 t de tubérculos-semilla con 100 l de cualquiera de las soluciones. Para facilitar esta labor es aconsejable usar canastos de 20 kg de capacidad, llenarlos con tubérculos-semilla hasta sus tres cuartas partes y sumergirlos en la solución por 30 a 60 segundos. Esta labor es preferible realizarla antes de almacenar los tubérculos-semilla. Si embargo en caso de que la semilla no haya sido desinfectada previamente, esta práctica puede realizarse antes de la siembra, procediendo al tape una vez que los tubérculos-semilla se hayan secado (Muñoz y Cruz, 1984).

Mora y Llerena (2009) y Mora et al. (2010) recomiendan de manera individual (no en mezcla) los siguientes productos para desinfección de tubérculos-semilla inmediatamente antes de la siembra para el control de los patógenos de suelo (Tabla 7).

Tabla 7. Fungicidas utilizados para desinfectar tubérculos-semilla antes de la siembra.

Nombre comercial

Ingrediente activo

Dosis de producto comercial

Cabrio Top

Piraclostrobin 5 % + metiram 55 %

2 g/l

Pitón

Sulfato de cobre pentahidratado

2 cc/l

Staner

Ácido oxolínico

1 g/l

Mertect

Tiabendazol 50%

2 cc/l

Rovral 500

Iprodione 50%

3 g/l

Fuente: Mora y Llerena (2009); Mora et al. (2010).

La desinfección se puede realizar sumergiendo los tubérculos-semilla en una de las diferentes suspensiones por cinco minutos. Luego se los deja secar a la sombra por dos horas para proceder a la siembra.

Almacenamiento del tubérculo-semilla

El objetivo principal del almacenamiento es reducir pérdidas buscando que los tubérculos-semilla mantengan su calidad fisiológica y las condiciones sanitarias adecuadas (Sola, 1978; Naranjo et al., 2002). Es por eso que la semilla de papa necesita un lugar seco, fresco y ventilado (Naranjo, 1986). Se procede a almacenar aproximadamente el 15% de la producción total, que es el requerimiento para la próxima campaña, si el área de siembra no varía (Sola, 1986). Algunas recomendaciones para el almacenamiento son:

  • Se debe rociar el lugar de almacenamiento con una mezcla de 34 cc de malathion 57% EC (emulsión concentrada) o 90 g de malathion 25% PM (polvo mojable) en 10 l de agua utilizando una bomba de aspersión. Este volumen alcanzará para 160 a 170 m2 (Sola, 1986).
  • Almacenar tubérculos-semilla secos, ya que al estar húmedos se aumenta la probabilidad de pudrición, especialmente en tubérculos que no se trataron con el debido cuidado al ser transportados (Naranjo, 1986).
  • Una ventilación suficiente facilita el secado de los tubérculos-semillas y asegura que haya suficiente oxígeno (Naranjo, 1986). La ventilación evita que el calor, CO2 y agua, productos del proceso fisiológico de la respiración, lleguen a niveles excesivamente altos (Sola, 1986).
  • La temperatura de almacenamiento apropiada, tanto para papa de consumo como para tubérculos-semilla, es de 3° a 5°C cuando se trata de períodos de almacenamiento mayores a los tres meses [1] (Sola, 1986). Si la temperatura es elevada (más de 20°C) se produce: (i) aceleramiento de la germinación; (ii) posibilidad de pudrición, si los tubérculos-semillas están húmedos; y (iii) asfixia de los tubérculos-semilla por falta de oxígeno. Diferentes pruebas han demostrado que a los 4 días a 37°C puede producirse el fenómeno de corazón negro (Naranjo, 1986) [2, 3].
  • Se recomienda mantener separadas las variedades, así como los diferentes tamaños de una misma variedad. Esto asegura un crecimiento homogéneo del cultivo (Naranjo, 1986).
  • Las semillas no tienen que almacenarse nunca en lugares en que se conserven papas de consumo tratadas con inhibidores de brotación (Naranjo, 1986).
  • No se debe almacenar las semillas en lugares que se conserven frutas (Naranjo, 1986). Ciertas frutas como: plátano, aguacate, mango papaya, tomate, muestran un incremento de la tasa respiratoria durante el proceso de maduración, dando como resultado incremento en la emanación de CO2, agua y energía (calor) que afecta el desarrollo normal del tubérculo-semilla (Manrique, 2009) .
  • Si las semillas presentan brotes largos y blancos, se recomienda eliminarlos y dejar que formen nuevos brotes antes de la siembra (Naranjo, 1986).
  • También se recomienda eliminar el brote apical para que se produzcan brotes en más ojos del tubérculo (Naranjo, 1986).
  • Eliminar los tubérculos-semilla deteriorados y exteriormente enfermos, así como aquellos que muestren una mala germinación (brotes filiformes) (Naranjo, 1986)

[1] Los períodos de almacenamiento bajo condiciones de ventilación natural pueden dividirse en períodos cortos (tres meses en localidades ubicadas entre 3000 a 3500 m.s.n.m.); períodos intermedios (seis meses en localidades ubicadas entre 3500 a 4100 m.s.n.m.); y períodos prolongados (nueve meses en localidades entre 4100 a 4600 m.s.n.m. (Sola, 1986).

[2] Naranjo et al. (2002) afirman que la temperatura óptima de almacenamiento para papa de consumo es de 7º C ya que a temperaturas inferiores se produce cambios en la composición química de los tubérculos, como la transformación del almidón en azúcares. Esto produce tubérculos con un sabor dulce y un color obscuro, lo que dificulta su procesamiento para papa frita.

[3] El corazón negro es el ennegrecimiento del centro del tubérculo-semilla a consecuencia de una deficiencia aguda de oxígeno, tanto a temperaturas demasiado bajas como a temperaturas muy altas. Los daños se desarrollan tanto en el campo como en el almacenamiento, particularmente si la circulación del aire está restringida alrededor de los tubérculos-semilla (CIP, 1996).

Los métodos de almacenamiento para tubérculos destinados a semilla y comercialización se presentan en el capítulo de Cosecha y Poscosecha.

Verdeamiento

Consiste en colocar los tubérculos-semilla bajo techo en una estructura construida con materiales locales (p.e., un silo verdeador), de tal manera que la semilla reciba luz difusa. Los tubérculos-semilla deben extenderse en capas no mayores de 15 cm y deben removerse cada 15 días. Este método presenta las siguientes ventajas: (i) mejor calidad de brotes, pues la luz difusa origina brotes fuertemente adheridos al tubérculo, contribuye a la supresión del crecimiento del brote; (ii) minimiza las pérdidas durante el almacenamiento ya que incrementa la cantidad de solanina y de cloroplastos con lo que la papa se torna amarga y no es apetecida por los insectos; (iii) emergencia más rápida y rendimientos más estables; (iv) se puede acortar un poco el período vegetativo (Neira y Reinoso, 1986; Sola, 1978,1986; Barrera et al., 2004; Malagamba, 1999).

El verdeamiento también se lo puede hacer utilizando sacos ralos o jabas (cajas de madera) almacenados en una bodega con luz difusa, volteándolos las tres primeras semanas cada siete días para favorecer una brotación uniforme (F. Montesdeoca, datos no publicados).

Asolación (Gallegos et al., 2005)

La asolación es una práctica que realizan los agricultores de las zonas de Chimborazo para verdear su semilla. Se ha demostrado que esta práctica puede servir como un sistema de control para la polilla de la papa Tecia solanivora, debido al calor producido por los rayos solares que obliga a las larvas a abandonar los tubérculos-semilla, destruyéndose también pupas y huevos. Algunas recomendaciones para asolar tubérculos-semilla son:

  • Es preferible usar tubérculos recién cosechados. Los tubérculos-semilla que presenten brotes son afectados por el sol y por el cambio de temperatura entre el día y la noche.
  • La superficie usada para la asolación debe ser de tierra, con una cierta inclinación para evitar encharcamientos. Al colocar los tubérculos-semilla sobre una superficie de cemento se incrementa la temperatura y esto quema los tubérculos-semilla.
  • El tiempo de asolación debe llegar hasta los 30 días; sin embargo, el tubérculo-semilla puede soportar hasta los 60 días a la intemperie.
  • Los tubérculos-semillas deben ser colocados en una sola capa y cada cierto tiempo debe cambiarse de lado para mejorar el efecto del sol.
  • En caso de riesgo de heladas se debe cubrir los tubérculos-semilla.

Renovación

Después de varios ciclos de uso, la semilla pierde su capacidad productiva debido a degeneración causada por diversas plagas, especialmente gusano blanco, (Premnotrypes vorax) y enfermedades, especialmente fungosas (Rhizoctonia spp.) y bacterianas (Pectobacterium spp. y Streptomyces spp.) (Fankhauser, 2000). Una manera de reducir la degeneración es mediante la renovación de semilla que permite mejorar los rendimientos (Oyarzún et al., 2002; Barrera et al., 2004). La renovación se debe hacer usando semilla certificada (proveniente del sistema formal de producción de semilla, ver abajo) o semilla de calidad (Oyarzún et al., 2002). El período de renovación varía de acuerdo a la variedad. Por ejemplo, en la variedad INIAP-Fripapa se recomienda renovar la semilla cada tres años (F. Montesdeoca, datos sin publicar).

Una vez adquirido el tubérculo-semilla se debe revisar su estado de brotación:

  • Sin brotes. Si los tubérculos-semilla no presentan brotes y hay que efectuar pronto la siembra conviene conservarlos a una temperatura de 15° a 20°C (cubrir con paja la semilla). Tan pronto inicie la brotación, el material debe colocarse a luz difusa y a una temperatura de 6° a 10°C para fortalecer los brotes (Naranjo, 1986).
  • Únicamente con brote apical. Para evitar los brotes apicales se puede realizar un cambio de temperatura de un ambiente frío a temperaturas de 15° a 20°C, pero la mejor opción es eliminar el brote apical (Naranjo, 1986; Oyarzún et al., 2002).
  • Varios brotes cortos. Es el período de brotación normal, fase que puede durar varios meses. Los tubérculos-semilla con estas características se deben colocar a una temperatura de 6° a 10°C  con luz difusa (Naranjo, 1986).
  • Brotes blancos largos en un tubérculo consistente. Este tipo de brotes deben removerse, almacenando luego la semilla a temperaturas bajas (Naranjo, 1986).
  • Brotes blancos largos en un tubérculo blando. Se debe remover los brotes, y los tubérculos-semilla se deben exponer a la luz en un lugar lo más fresco posible (Naranjo, 1986).

Sistemas de producción de semilla

En el Ecuador se encuentran los tres tipos de sistemas de producción de semillas descritos por Thiele (1997): sistema formal, sistemas informales y sistemas mixtos. El sistema formal se caracteriza por ser regulado por el estado mediante un sistema de certificación. Al momento INIAP produce semilla registrada únicamente de las variedades INIAP-Fripapa y Superchola, la cual es vendida a productores de semilla (semilleristas) especializados para que produzcan semilla certificada bajo la supervisión del Ministerio de Agricultura, Acuacultura, Ganadería y Pesca (MAGAP). Según el III Censo Nacional Agropecuario (CNA) se estima que el uso de semilla certificada bordea el 1.5% de las siembras totales. Por el contrario, los sistemas informales o campesinos no son regulados por el estado, pero son los que predominan en el país. Están basados en la reutilización de la semilla por parte del agricultor y por la presencia de comerciantes que compran y venden semilla

Los sistemas mixtos combinan elementos del sistema formal y de los sistemas informales. Un ejemplo, es el sistema desarrollado por el Consorcio de Pequeños Productores de Papa (CONPAPA), con apoyo de INIAP y CIP. Este sistema se provee de semilla registrada de las variedades INIAP-Fripapa y Superchola y, mediante una red de semilleristas especializados, produce semilla de calidad para pequeños productores que abastecen a restaurantes de comida rápida del centro del país (Cavatassi et al., 2009). De acuerdo al número de generaciones que se multiplique la semilla registrada, la semilla puede ser de Calidad 1 (1 ciclo de multiplicación), Calidad 2 (2 ciclos de multiplicación) y Calidad 3 (3 ciclos de multiplicación). Este sistema es regulado mediante un proceso de control interno de calidad realizado por el CONPAPA con apoyo de INIAP. La renovación con semilla de calidad se realiza en promedio cada 3 años para INIAP-Fripapa y un periodo mayor para Superchola. Durante el periodo que transcurre entre renovaciones, el agricultor puede utilizar técnicas sencillas para mantener la calidad de su semilla, como la selección positiva.

Control Interno de Calidad (CIC) (Montesdeoca et al., 2006)

El CIC comprende una serie de procedimientos sistemáticos y continuos que se realizan con el fin de identificar, evaluar y resolver los problemas para lograr un tubérculo-semilla de alta calidad que satisfaga las expectativas del comprador de semilla y que le proporcione seguridad sobre el material que va a sembrar. En las condiciones de la sierra del Ecuador se recomienda realizar el CIC en tres etapas:

1. Antes de la siembra, selección del lote. Se debe realizar un muestreo para determinar presencia de nemátodos y de gusano blanco. Los criterios para la selección del lote se presentan en la Tabla 8.

Tabla 8. Criterios para la selección del lote para multiplicar tubérculos-semilla.

Criterio

Parámetros

Altitud del lote

Sobre los 3000 m de altitud, ya que los insectos que transmiten virus disminuyen.

Alejado de otros cultivos de papa*

Por lo menos 50 m.

Rotación de cultivos*

4 años si se rota con pastos y 5 años si se rota con otros cultivos.

Riego

Indispensable si la siembra es en verano.

Vías de acceso*

Disponibles para transportar insumos y semilla.

Población de nemátodos*

Máximo 4 quistes de Globodera pallida por cada 100 g de suelo.

Población de gusano blanco

Si hay más de 10 adultos por trampa se incrementan el número de trampas a 100 por hectárea hasta que el número de adultos por trampa sea menor a 10.

*Criterios primordiales que se deben considerar para seleccionar la parcela.
Fuente: Montesdeoca et al. (2005, 2006); Huaraca et al. (2009).

 

2. En campo, en la etapa de prefloración o floración. En esta etapa el cultivo está establecido y, en consecuencia, el reconocimiento de plantas atípicas y enfermas será más fácil. Los parámetros que se consideran son:

 

La sanidad del cultivo. Se evalúa la incidencia de enfermedades causadas por virus, bacterias y hongos. Para la calificación visual de la sanidad se seleccionan 4 surcos al azar y de cada surco se seleccionan 100 plantas. Luego para cada enfermedad se cuentan las plantas enfermas individualmente. Se sigue el mismo procedimiento para evaluar la cantidad de plantas de otras variedades (mezclas). Se calcula el promedio para cada problema (ya sea enfermedad o mezcla), y se divide para cuatro. Los valores obtenidos deben ser menores a los descritos en la Tabla 9.

Tabla 9. Valores máximos aceptables en la evaluación de lotes de semilla de papa en campo.

 

Factores evaluados

Valores máximos (%)

Registrada

Certificada (calidad 1)

Pie negro (Pectobacterium spp)

1.0

2.0

Costra negra (Rhizoctonia solani)

8.0

10.0

Lancha (Phytphthora infestans)

5.0*

5.0

Virus

2.6

3.8

Mezcla de variedades

0.05

1.0

Manejo de la parcela (ver abajo)

1.0

2.0

* Este valor es el porcentaje de plantas infectadas con lancha, indistintamente del nivel de severidad. Por ejemplo, 5% significa que hay 5 plantas infectadas de cada 100.
Fuente: Montesdeoca et al. (2006); Huaraca et al. (2009).

 

El manejo de la parcela. Se anotan las labores del cultivo que se han practicado y se identifica la presencia de mezclas de variedades, malezas, plagas y enfermedades. Si las condiciones generales del cultivo son satisfactorias el proceso de inspección continúa. De lo contrario, se debe descartar el lote para la producción de semilla. De acuerdo al estado del lote se asignan los puntajes descritos en la Tabla 10.

Tabla 10. Escala para calificar el manejo de la parcela.

Estado del lote

Puntaje

Bueno

1

Satisfactorio

2

Pobre

3

Insatisfactorio

4

Fuente: Montesdeoca et al. (2006); Huaraca et al. (2009)

3. En almacenamiento. Se realiza cuando el cultivo ha sido cosechado y los tubérculos-semilla han sido clasificados y empacados. Para la selección de la muestra, (i) se cuenta el número de quintales destinados para semilla; (ii) se realiza un muestreo del 10% de estos quintales; (iii) seleccionados los quintales se toma una muestra de 200 tubérculos al azar de la parte superior media e inferior de los sacos hasta completar los tubérculos- semilla que constituirán la muestra. La evaluación de la sanidad del tubérculo-semilla se realizará mediante observaciones visuales, utilizando la escala de la Tabla 11.

Tabla 11. Escala para evaluar la sanidad del tubérculo-semilla.

Escala de nivel de daño

0

Sana

1

Muy ligera

2

Ligera

3

Moderada

4

Severa

Fuente: Montesdeoca et al. (2006); Huaraca et al. (2009).
Las papas inmaduras (pelonas) se consideran que tienen un nivel de daño muy ligero, asignándose un valor de 1 en la escala. Las papas de otra variedad se las califica con un valor de 4 (daño severo).

La fórmula que se utiliza para determinar la calidad del tubérculo-semilla se presenta a continuación:

formulacompleta.jpg

Donde ‘Sana’ es el número de tubérculos sanos, ‘Muy ligera’ es número de tubérculos con daños muy ligeros, etc.

Para la interpretación de los resultados se consideran los niveles de tolerancia existentes para calificar las categorías de semilla (registrada y certificada) (Tabla 12) (Montesdeoca et al., 2006).

 

Tabla 12. Matriz de tolerancia máxima en las diferentes categorías de semilla.

Categoría de semilla

Tolerancia máxima

Registrada

Hasta 20 %

Certificada (semilla calidad 1)

de 20.1 a 30 %

Seleccionada (semilla calidad 2)

de 30.1 a 35 %

Fuente: Montesdeoca et al. (2006); Huaraca et al. (2009)

 

A continuación se presentan dos ejemplos, uno con un lote de semilla de alta calidad, y otro con un lote de semilla de baja calidad:

 

Ejemplo 1. Control Interno de Calidad (CIC) para un lote de semilla de alta calidad.

Escala de nivel de daño

Número de tubérculos-semilla

Multiplicar número de tubérculos-semilla por puntaje de la escala

0

Sana

160

0 * 160 = 0

1

Muy ligera

25

1 * 25 = 25

2

Ligera

12

2 * 12 = 24

3

Moderada

3

3 * 3= 9

4

Severa

0

0

Total

200

58

Al aplicar la fórmula  para determinar la calidad del tubérculo-semilla, se obtiene un índice de 7.25% con este resultado se acepta el lote de semilla y se lo considera con una calidad similar a la de semilla registrada.

 

Ejemplo 2. Control Interno de Calidad (CIC)  para un lote de semilla de baja calidad.

Escala de nivel de daño

Número de tubérculos-semilla

Multiplicar número de tubérculos-semilla por puntaje de la escala

0

Sana

5

5 * 0 = 0

1

Muy ligera

5

1 * 5 = 5

2

Ligera

5

2 * 5 = 10

3

Moderada

5

3 * 5 = 15

4

Severa

180

4 * 180 = 720

Total

200

750

Al aplicar la fórmula  para determinar la calidad del tubérculo-semilla, se obtiene un índice de 94% con este resultado se rechaza el lote de semilla.

Técnicas para mantener la calidad de semilla

Al momento, INIAP y CIP se encuentran validando la técnica de selección positiva para que el agricultor pueda mantener la calidad de su propia semilla. La selección positiva consiste en escoger las mejores plantas y los mejores tubérculos para destinarlos para semilla (Hidalgo, 1999). Resultados preliminares muestran un incremento de rendimiento de 30% luego de un ciclo de selección positiva, en relación a semilla sin tratar (N. Panchi, F. Montesdeoca y J. Andrade-Piedra, datos sin publicar), lo que coincide con datos de otros países (Gildemacher et al., 2007).

Uso de Brotes (INIAP, 2006)

El uso de brotes como material vegetativo para la multiplicación de tubérculo-semilla es una alternativa tecnológica que se ha probado en campo con la participación de agricultores y se ha obtenido resultados satisfactorios. El uso de brotes permite incrementar la tasa de multiplicación.

Obtención de brotes de tubérculos-semilla

  • Los tubérculos destinados para producir brotes deben cumplir las siguientes características: (i) madurez fisiológica completa (evitar que la piel se desprenda); y (ii) pureza varietal y sanitaria.
  • Una vez seleccionados los tubérculos se los debe almacenar bajo luz difusa (silos verdeadores).
  • Los brotes se cosechan cuando han alcanzado un tamaño de 2 a 3 cm de longitud. Para desprender el brote del tubérculo-semilla se debe girar el brote cuidadosamente en forma de tornillo hasta que se desprenda totalmente.

Siembra de brotes

  • Seleccionar el sitio dónde se va instalar el almácigo (disposición de agua continua y fácil acceso).
  • Preparar una cama de enraizamiento el suelo debe ser fértil, suelto y de buen drenaje (se puede utilizar el suelo proveniente de barbecho). Las dimensiones del almácigo son 1 m de ancho y 15 cm de alto. El largo del almácigo dependerá de las necesidades y posibilidades del agricultor.
  • La siembra se realiza colocando un brote en un agujero de 1 a 2 cm de profundidad y a 4 cm de distancia entre agujeros. Durante los primeros 8 a 10 días se debe cubrir los brotes con paja u otro material similar para evitar daños en los brotes y mantener la humedad.
  • La siembra también se puede realizar en bandejas germinadoras, en las que se utiliza como sustrato turba. Usando este sistema las plantas desarrollan un buen sistema radicular y al momento del trasplante no se estropean.
  • En los dos sistemas es necesario realizar un control preventivo con un fungicida y aplicar fertilizante foliar para proteger y asegurar el desarrollo de las plántulas.
  • Las plántulas están listas para ser trasplantadas al lugar definitivo entre los 15 y 25 días, con una altura de 10 cm y con 3 a 4 hojas formadas.
Trasplante en campo abierto

  • Es importante trasplantar en la época más favorable para la siembra del cultivo para que las plántulas alcancen un alto porcentaje de prendimiento. En el surco deben colocarse a un costado y cada 25 cm.
  • Al usar brotes se incrementa la tasa de multiplicación, ya que de los tubérculos seleccionados se puede cosechar los brotes 3 veces con un intervalo de 30 días y al final estos tubérculos se pueden utilizar como semilla.

Capacitación a semilleristas

Huaraca et al. (2009) desarrollaron una guía destinado a semilleristas para facilitar el aprendizaje sobre el manejo del tubérculo-semilla, que cubre los siguientes temas: (i) calidad del tubérculo-semilla; (ii) fisiología y almacenamiento; (iii) manejo agronómico; (iv) principales plagas y enfermedades; (v) control interno de calidad; (vi) costos y ganancias en la producción de semilla.

Referencias

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