Desarrollo de sistemas resilientes al clima en altiplano peruano recibe premio internacional

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Las innovaciones logradas en seguridad alimentaria por tres mil familias agricultoras del altiplano peruano gracias al apoyo del Centro Internacional de la Papa (CIP) y del Centro de Investigación de Recursos Naturales y Medio Ambiente (CIRNMA) de Puno, fueron galardonadas con un premio internacional.

Se trata del Concurso de Casos Exitosos “Innovaciones para la adaptación al Cambio Climático de la agricultura familiar 2015” promovido por el Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria (FONTAGRO). El premio consiste en un reconocimiento monetario que contribuirá al fortalecimiento de la capacidad  de las instituciones ganadoras.

 

El estudio de caso presentado por el CIP y CIRNMA reseñó lo alcanzado por el proyecto ALTAGRO que, aplicando un enfoque de investigación en sistemas agropecuarios a nivel de fincas, priorizó el trabajo en diversas cadenas de valor  agropecuaria como lácteos, papas y hortalizas para los mercados nacionales, además de la exportación de quinua orgánica y truchas a mercados de Norte América y Europa. El proyecto también enfatizó la organización de las mujeres de las comunidades campesinas para la fabricación de prendas de vestir para la exportación y el cultivo de hortalizas en invernaderos como una estrategia para mejorar la nutrición de los escolares. 

 

Ello se logró mediante la introducción de alternativas tecnológicas e innovaciones de bajo costo que mejoraron la producción y procesamiento poscosecha, que hasta entonces era muy artesanal. Al abrirse nuevos mercados nacionales e internacionales, los 1.175 pequeños productores participantes del proyecto aumentaron sus ingresos y mejoraron sus condiciones de vida.

“Si bien la participación de las comunidades y de los productores locales fue la clave del éxito, en la propuesta que presentamos al concurso se destacó el empoderamiento alcanzado por las mujeres campesinas, que ahora participan en artesanías con calidad de exportación y producción de hortalizas para consumo y mercado local,  además de haber aumentado sus conocimientos nutricionales y de salud, convirtiéndose en agentes de cambio eficaces no solo en sus hogares sino dentro de sus respectivas comunidades”, refiere Roberto Quiroz, Líder del Programa de Intensificación de Sistemas de Cultivo y Cambio Climático del CIP.

 

A lo largo de los cinco años que duró el proyecto, se capacitó a 30.000 mujeres del altiplano peruano-boliviano, remarca.

 

”Para su veredicto, el jurado tomó en cuenta la participación local, el enfoque de género y el gran impacto alcanzado bajo las difíciles condiciones climáticas del Altiplano y destacó que la metodología de trabajo planteada en el proyecto se puede utilizar en otros proyectos de investigación y desarrollo de la región”, señaló el Dr. Hugo Li Pun, Secretario Ejecutivo de FONTAGRO

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“A muchos les llamó la atención que el CIP haya incursionado en quinua y otros rubros, que no están bajo su mandato, pero al tratarse de cultivos y prácticas andinas profundamente arraigados en la cultura de las comunidades donde se domesticó la papa, lo único que se hizo fue aprovechar la experiencia institucional en la construcción de modelos de desarrollo rural basados en una visión integral de agricultura sostenible que combina aspectos económicos, biofísicos, socio-culturales y ambientales del desarrollo orientado hacia el mercado”, añade Roberto Quiroz.

 

“Los resultados no pudieron ser más promisorios: basándose en la sólida evidencia generada se sentaron las bases para el desarrollo rural, logrando sacar de la pobreza a más de 3.000 familias del altiplano peruano-boliviano en  un periodo de 5 años. La economía campesina evolucionó a una de mercado que, sin perder sus raíces, ha proporcionado el marco para la adopción de políticas sociales y de género. Esta fue la mayor contribución del CIP como institución de investigación para el desarrollo”, subraya.

 

Al concurso se presentaron 49 estudios de caso de toda América Latina que concursaron en 3 categorías. La propuesta CIP-CIRNMA resultó co-ganadora en la categoría Organizaciones Internacionales y Multinacionales, junto con un proyecto de cosecha de agua de lluvia de Nicaragua y México.

 

La ceremonia de premiación se realizará el próximo 17 de mayo en la sede del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington.

“FONTAGRO, el BID,  el Fondo para el Medio Ambiente Mundial y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) patrocinaron conjuntamente este concurso cuyo objetivo fue identificar las experiencias más exitosas de innovaciones participativas de adaptación al cambio climático con el fin de que las lecciones aprendidas puedan ser empleadas en contextos similares de la región”, informó Hugo Li Pun.

 

 

 

FONTAGRO es un mecanismo único de cooperación regional que promueve la innovación de la agricultura familiar, la competitividad y la seguridad alimentaria. Fue creado en 1998 y está integrado por quince países miembro que han contribuido con un capital cercano a los US$100 millones. Es patrocinado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA). Su Secretaría Técnica Administrativa tiene sede en las oficinas del BID en Washington, D.C. FONTAGRO ha cofinanciado 108 proyectos e iniciativas a sus países miembro por un monto aproximado de US$88,7 millones, incluyendo el aporte de otros financiadores e instituciones ejecutoras. Los países que lo componen son Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, España, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.

 

 

 

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