Los Guardianes de la Papa reflexionan sobre el impacto del cambio climático en los Andes

La Cordillera de los Andes es uno de los centros de agrobiodiversidad más ricos del mundo. Durante generaciones, los agricultores custodio han mantenido más de 4,000 variedades locales de papa y una diversidad comparable de cultivos indígenas como la quinua y el amaranto. A medida que el cambio climático exacerba las fluctuaciones climáticas extremas, los Andes se convierten esencialmente en un laboratorio viviente. Los agricultores custodio son cruciales para comprender el impacto de un entorno cambiante en la agrobiodiversidad y en las personas que de ella dependen. Los miembros de la Asociación de Guardianes de las Papas Nativas del Centro del Perú (AGUAPAN) comparten sus opiniones sobre el cambio climático.

Marcelo Tiza
Quilcas, Huancayo, Perú

Año tras año, los impactos del cambio climático son más graves como resultado que hay lluvias más torrenciales y lluvias tardías y su retiro también es temprano. A consecuencia de estas humedades se ocasionan las ranchas en los cultivos de papas. Ya no es diciembre, es un hielo en enero, febrero, o a fines de marzo cuando la papa está en plena floración, lo que afecta la siembra de nuestras papas nativas. La preocupación de nosotros como agricultores será perder la diversidad de papas, pero no solamente hay riesgo con la diversidad de papas, porque nosotros como guardianes de papa utilizamos el abono natural de nuestros animales, en este caso los ovinos, los carneros, nuestras llamas, vamos a perder también ahí la producción de esos ganados cómo esta ocurriendo en otras regiones de nuestro Perú. Entonces vamos a tener mayor prolongación de sequía, vamos a tener pastos secos y nuestros animales van a tener que sufrir de los alimentos necesarios, incluso el agua. A través de los hielos los ojos de agua van a aminorar su volumen de fluidez, entonces a razón de eso vamos a perder las acequias o los canales que se tienen van a ir perdiendo por la alta incidencia de los hielos.

Ruth Cueva
Laraos, Lima, Perú

Vivo en la altura de 3.500 metros sobre el nivel del mar. Tengo las papas nativas que mis abuelos me han dejado y dejaré a los que también vienen detrás de mí. La biodiversidad a nosotros nos hace un bien. Lo tenemos como si fuera una familia más, una persona más a nuestro lado y hay que cuidarla bastante. En mi chacra este año no creo que llegue a las cien (variedades de papa nativa), estará en unas 80 más o menos porque con el cambio climático he perdido este año unas 40 variedades, por la gusanera, por la helada y la rancha. Ver que esas papitas se pierdan a mí me da mucha pena, porque si uno saca su papa bonita, está bien, esta limpiecito, uno está contenta. Uno puede vender, uno puede hacer un cambio, un trueque con algo. Eso es lo que hacemos hoy en día en nuestros pueblos. Este año hay mucha helada, mucha granizada. Ha sido una pérdida tremenda que hemos tenido los agricultores en la papa, no tan solo en la papa, en el maíz también, en el olluco, y la oca, en esas cosas ha caído el hielo este año y no se puede con el tiempo, con el clima. No se puede luchar tanto, aunque tenemos costumbres de cómo hacerlo, pero no al momento, no se puede tampoco poder tenerlo a la mano todo.

Damiana de la Cruz
Comunidad de Yauli, Huancavelica, Perú

Observando los árboles vi el cambio climático. Ahora cuando sembramos la papa y cuando los comemos vemos cambios. Cuando yo veo la papa observo que la granizada ha hecho mucho daño. La nevada tumba la papa, eso hace que la papa sea como ceniza. La rancha viene con mucha lluvia. Le agarra el hongo y la rancha achica la papa, lo hace oler mal. Le afecta hasta el hueso. Pero cuando vas abriendo más al fondo no le afecta la enfermedad. Todo lo que hemos sembrado para comer vamos a tener que seleccionar.  Las limpiamos, las cuidamos, usamos un abono natural. La papa y nosotros no conocemos químicos. Nosotros sabemos del sembrío desde mis antepasados. Si el hoyo de sembrar es muy ancho, la enfermedad entra por el cuello de la papa. Las semillas que ponemos en la tierra no deben estar aplastadas. En la hierba acumulada hay miles de huevos de los gusanos que comen a la papa. Vas a buscar la hierba para sacarla.  Así hacemos para que no entre el gusano a la papa. La papa sale como lechuga, bonita la papa, y da vida a la tierra. Tenemos 1.800 variedades de papas de diferentes colores. Adentro la pulpa es como sangre. Cuando las partes con un chuchillo gotean. Esto les podría enseñar a los demás esta manera de sembrar, para que ellos sepan cuidar a la papa.

Francisco Salvatierra
Comunidad de Yauli, Huancavelica, Perú

No podemos llevar una papa enferma. Tiene remedio la papa. Abrimos un surco, y limpiamos desde el cuello de la papa. Así evitamos que el agua se empoza en la papa. No hay contaminación si levantamos la tierra y vemos las raíces. Cuando la hoja se quema por el frío ya no hay producción. La hoja se ennegrece. Se pone dura.  Si viene (la enfermedad) lo botamos. Y si viene otra vez hacemos fogata y se va la enfermedad.  Le pedimos a Dios en ayunas dos o tres días y no le va a pasar nada a la papa. Nosotros cuidamos la papa desde la siembra hasta cosechar. Para sembrar tengo que preparar todo. Tú ya sabes en que momento llueve. O tu cuerpo ya siente. Nos preparamos con ají, azúcar y coca. Y eso se secan. El azúcar se cae. Por acá o por allá puede brotar.  Con eso ya sé que puede amanecer despejado y de ahí nos organizamos. Y analizamos cómo esta todo. Y hacemos fogata al medio día. Con el humo ya no viene la enfermedad.

AGUAPAN es una iniciativa de base para que los agricultores custodios tengan autorrepresentación, formada en 2012. Se espera que el grupo crezca a 100 agricultores custodios y comunidades ubicadas en siete departamentos peruanos (Ancash, Ayacucho, Cerro de Pasco, Huánuco, Huancavelica, Lima y Junín). Sus miembros se reúnen anualmente para intercambiar ideas, mejores prácticas, semillas de variedades locales y decidir cómo se invierten los fondos en la distribución directa de beneficios.

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