Libro del Banco Mundial sobre agricultura peruana destaca cadenas de valor de la papa nativa

Un libro sobre la agricultura peruana publicado recientemente por el Banco Mundial pone de relieve el dinamismo del sector y su impresionante crecimiento en la última década. Sin embargo, un análisis más cercano muestra como la mayor parte de ese crecimiento ha sido resultado de la agricultura a gran escala en las tierras bajas de la costa del país, mientras que la gran mayoría de pequeños agricultores de los Andes y de la Amazonía han progresado poco. No obstante, hay buenas noticias para los agricultores andinos, porque un número cada vez más grande de ellos está accediendo a mercados mejor pagados para sus variedades de papas nativas gracias a los años de trabajo del Centro Internacional de la Papa (CIP) y sus socios.

El libro Tomando impulso en la agricultura peruana: Oportunidades para aumentar la productividad y mejorar la competitividad del sector fue lanzado en un evento de alto nivel el 1° de marzo en Lima. Examina el desarrollo de la agricultura peruana durante las dos últimas décadas y las perspectivas para los próximos años. El sector agrícola peruano creció en promedio 3.3% entre el 2000 y el 2015 y emplea aproximadamente a uno de cada cuatro peruanos. Sin embargo, como lo señala el autor principal del libro, el economista del Banco Mundial Michael Morris, la mayor parte de tal crecimiento se ha dado en la región costera, mientras que el crecimiento de la productividad en la agricultura de las tierras altas de los Andes en gran medida ha permanecido estancado. Como consecuencia, las tierras altas, donde la papa es el principal cultivo para más del 80 por ciento de los agricultores, presentan niveles de pobreza y desnutrición más altos que el promedio nacional. El estudio también destaca el desafío creciente del cambio climático, lo que requerirá incentivos financieros para la adaptación y nuevas variedades de papa mejor adaptadas.

Para ilustrar el potencial de un modelo más inclusivo de desarrollo agrícola, los autores  del libro incluyeron estudios de caso conteniendo ejemplos de grupos de pequeños agricultores que han logrado acceso a mercados que pagan precios preferenciales por sus cultivos. Uno de esos estudios de caso examina el desarrollo de las cadenas de valor de las papas nativas que el CIP coordinó a través del Programa Papa Andina.  Este programa reunió a instituciones públicas, empresas y ONG del Perú en un proyecto llamado INCOPA, con el fin de aprovechar el potencial de las aproximadamente 3,000 variedades de papa nativa del país para reducir la pobreza rural.

Las plataformas de innovación de INCOPA desarrollaron cadenas de valor para variedades de papa que tradicionalmente solo eran consumidas en los Andes, pero que hoy en día son vendidas y servidas en los supermercados y restaurantes de las ciudades más grandes del Perú, y se exportan en forma de hojuelas de papa u otros alimentos procesados. INCOPA también impulsó la creación del Día Nacional de la Papa en el Perú y organizó campañas mediáticas que hicieron subir la demanda desde los aproximadamente 70 kg de papa consumida per cápita por año a inicios de la década del 2000 a los 80 kg actuales. Al mismo tiempo, las ventas de papas nativas aumentaron en más del 70 por ciento y los precios en un 150 por ciento. El valor total de la papa nativa exportada creció de US$ 821,000 en 2010 a US$ 2.5 millones en 2015, la mayor parte bajo la forma de snacks envasados.

Papas nativas que antes solo se consumía en comunidades rurales Andinas ahora se venden en supermercados.

Esta es una noticia alentadora para las aproximadamente 700,000 familias peruanas que dependen de las papas, aunque la mayoría de ellas continúa produciendo para los mercados locales o de productos básicos. Morris indicó que los productos de nicho, como las papas nativas, tienen sus límites, pero deben ser parte de una estrategia más amplia. Afirmó que ha habido desarrollos alentadores no solamente con las papas nativas sino también con otros cultivos tradicionales.

Luz Díaz, especialista senior en Agronegocios del Banco Mundial y una de las coautoras del libro, explicó que ella y sus colegas incluyeron cuatro estudios de caso en el libro —los otros están referidos a café, cacao y plátanos— porque todos ellos representan historias exitosas  de pequeños agricultores que incrementaron sus ingresos al ganar acceso a nichos de mercado.

“Destacamos estos casos porque todos ellos ofrecen lecciones acerca de cómo desarrollar cadenas de valor inclusivas que generen oportunidades para los pequeños agricultores”, dijo. “En el caso de las papas nativas, las agencias de desarrollo internacional apoyaron y crearon un espacio para que las instituciones y las partes locales interesadas se juntaran e interactuaran. Tener esta convergencia de opiniones y visión compartida para avanzar ha sido el núcleo de lo que debería ser el desarrollo de una cadena de valor”, expresó.

Miguel Ordinola, economista agrícola del CIP que coordinó INCOPA, explicó que además de ayudar a los agricultores andinos a encontrar mejores mercados para sus papas, el proyecto contribuyó al desarrollo del Enfoque Participativo de Cadenas Productivas que desde entonces ha sido usado en otros países de Sudamérica, África occidental y el sudeste de Asia. Remarcó que otras organizaciones han copiado el modelo de INCOPA para ayudar a los agricultores a aprovechar el potencial de la biodiversidad local de cultivos para mejorar sus medios de vida, y que el interés en el enfoque está creciendo. Ordinola añadió que la venta de papas nativas no solo ha mejorado los ingresos familiares de los pequeños agricultores, sino que ha creado un sentido de orgullo entre los agricultores del Ande, porque las papas nativas son parte de su herencia natural y cultural.

Las lecciones aprendidas de Papa Andina se podrían aplicar a otros cultivos tradicionales.

“La experiencia relatada aquí nos dará una oportunidad para ampliar la escala de este tipo de enfoque, ya que estas publicaciones son reconocidas a nivel nacional e internacional”, agregó Ordinola. “Esto le da al enfoque de cadenas de mercado que aplicamos a las papas nativas aquí en el Perú una mayor visibilidad, y eso es muy importante para el CIP”, precisó.

Graham Thiele, Director del Programa de Investigación del CGIAR en Raíces, Tubérculos y Bananas (RTB), fue uno de los coordinadores de Papa Andina. Observó que las lecciones aprendidas de dicho programa se podrían aplicar a otros cultivos de RTB, y añadió que las lecciones y herramientas que surgieron de Papa Andina ya han sido aplicada a intervenciones en camote, papa y bananas en Uganda, Indonesia y Filipinas.

“Se pueden extraer lecciones de esta experiencia acerca de cómo se puede tomar un cultivo que está infravalorado, que es cultivado en ambientes más desafiantes, por gente pobre con escasos recursos, y cómo se le puede revalorar para generar mejores condiciones de vida para esa gente”, enfatizó Thiele. “Creo que hay lecciones muy sólidas que podemos aplicar a otros cultivos del portafolio de RTB alrededor del mundo”, concluyó.

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