Agricultores Peruanos de Papa y Científicos se unen para Adaptar Prácticas Tradicionales a El Niño y Cambio Climático

Los pequeños agricultores peruanos  serán gravemente afectados por el impacto del fenómeno El Niño Oscilación del Sur. Se espera que 2016 sea uno de los años más devastadores de El Niño similar al evento de 1997 que asestó un duro golpe a la economía peruana con pérdidas ascendentes a $3.5 mil millones. Las temperaturas podrían aumentar hasta 3°C de acuerdo a las estimaciones. Actualmente 14 regiones del Perú han sido declaradas en estado de emergencia y el gobierno peruano viene trabajando para ayudar a mitigar el impacto de las inundaciones y sequías previsibles.

El Centro Internacional de la Papa (CIP), la Asociación ANDES y las comunidades que viven alrededor del Parque de la Papa en el Cusco, se reunieron el 18 de noviembre para discutir el impacto del fenómeno de El Niño en la región. Desde 2004, el Parque de la Papa y el CIP colaboran en la preservación y promoción de las variedades de papa nativa del Parque a través de la repatriación de cultivares libres de enfermedades, así como en la identificación de prácticas tradicionales y científicas para garantizar la seguridad alimentaria y el desarrollo autosostenible, especialmente ante la perspectiva del cambio climático.

A través de los siglos los agricultores peruanos de papa han desarrollado prácticas tradicionales que los ayudan a aclimatarse a las severas variaciones metereológicas y evitar que la inseguridad alimentaria se generalice. Sin embargo, el cambio climático, aunado a El Niño, ha contribuido a hacer menos eficaces algunas de estas herramientas volviendo a estas poblaciones más vulnerables al hambre. Tan solo en los últimos 30 años, las comunidades en alianza con el CIP han visto que la papas que alguna vez se cultivaban exitosamente mediante métodos tradicionales  a 3800 metros, ahora tienen que cultivarse a 4000 metros debido al aumento de las temperaturas.

El taller buscó acercar la ciencia y el conocimiento tradicional para crear un plan de acción que beneficie a los pequeños agricultores. “Nuestro rol es construir capacidades y ayudar a las comunidades a entender este fenómeno y cómo pueden usar sus prácticas tradicionales para seguir teniendo productividad”, explica Dave Ellis, jefe del banco de germoplasma del CIP y líder del programa de Conservación de la Diversidad para el Futuro. Los participantes analizarán los impactos esperados de El Niño en la producción de papa de esa área, el conocimiento tradicional y las prácticas usadas en anteriores ciclos de El Niño y cuál será el plan de acción del Parque de la Papa para los próximos 8 meses, incluyendo la recolección de datos, observaciones  y documentación de las papas que crecen en diferentes ambientes.

Si bien el objetivo del taller es ayudar a los agricultores a prepararse y responder a los retos adicionales del próximo evento de El Niño, también es visto como un trampolín para reunir información que pueda ser útil para hacer frente a las condiciones meteorológicas adversas en el futuro.“Tenemos abundantes datos  producidos por los investigadores, pero son fragmentados, no hay un marco establecido que los agricultores puedan usar para anticiparse a los impactos potenciales”, dice Alejandro Argumedo, director de programas la Asociación ANDES. “En el futuro nos gustaría poder ajustar la información recopilada para que sirva como base para continuar construyendo más resiliencia”.

El taller ayudará a que sectores clave de las partes involucradas intercambien conocimientos y busquen formas de combinar las mejores prácticas tradicionales y científicas. “Es una manera de buscar respuestas a cómo podemos adaptarnos a los cambios que estamos viviendo”, complementa Argumedo. “Con el fin de crear herramientas más eficaces y variedades resistentes para responder a estos retos, la ciencia puede aprender de las prácticas tradicionales”, añade.

Los agricultores se verán afectados por las variaciones climáticas que traerá este episodio de El Niño. Mediante el trabajo conjunto para documentar y probar maneras de mitigar ese impacto, se pueden encontrar enfoques que ayuden a los agricultores a adaptarse al cambio climático y prepararse para otros eventos en el futuro. “Usaremos toda la información que recojamos de este evento (de El Niño) para ayudarnos en el futuro”, asevera Ellis. “Lo que sabemos es que los fenómenos meteorológicos extremos, tanto máximos como mínimos van a ser más variables. Estos tipos de eventos catastróficos serán más y más fuertes. Este es un proceso de aprendizaje para todos nosotros. Nuestra participación con los agricultores es un intercambio de ida y vuelta. Podemos aprender unos de otros”, subraya.

Acerca del CIP

El Centro Internacional de la Papa (CIP) con sede en Lima, Perú, fue fundado en 1971 como una institución de investigación para el desarrollo de raíces y tubérculos que entrega soluciones sostenibles para los acuciantes problemas de hambre, pobreza, desnutrición y degradación de recursos naturales que enfrenta el mundo. El CIP mantiene en custodia colecciones mundiales de papa, camote y raíces y tubérculos andinos y tiene la colección más grande del mundo de diversidad de papa. El Centro cuenta con oficinas regionales en Perú, Ecuador, Kenia, India y China y mantiene una actividad global con proyectos en 30 países en desarrollo de Asia, África y América Latina.

El CIP es parte del Consorcio CGIAR, una alianza mundial que reúne organizaciones comprometidas en la investigación para la seguridad alimentaria en el futuro. La investigación del CGIAR está dedicada a reducir la pobreza rural, aumentar la seguridad alimentaria, mejorar la salud humana y la nutrición, y garantizar un manejo más sostenible de los recursos naturales. Sus donantes incluyen países de manera individual, las principales fundaciones y organismos internacionales.

Acerca de la Asociación ANDES

ANDES trabaja en cooperación con organizaciones indígenas a nivel comunal en el desarrollo de modelos adaptables de la herencia biocultural indígena que afirmen los derechos y responsabilidad de las comunidades y que fortalezcan la soberanía alimentaria y la sostenibilidad local.

ANDES utiliza estrategias de desarrollo comunal basadas en la cosmovisión andina y los valores tradicionales esforzándose para que las intervenciones sean holísticas, democráticas, participativas y efectivas a nivel local.

ANDES está trabajando para mejorar la resiliencia y adaptación de los pequeños agricultores al cambio climático, incluyendo la variabilidad climática que conlleva El Niño a través de los proyectos: “Innovación de los Pequeños Agricultores para la Resiliencia: Fortalecimiento de los Sistemas de Innovación para la Seguridad Alimentaria ante el Cambio Climático” (SIFOR) DCI-Alimentos/2012/287-315 financiado por la Unión Europea, y el proyecto “Poner en práctica las lecciones: Ampliación del Manejo de la Biodiversidad del Pueblo para la Seguridad Alimentaria”, financiado por IFAD-Oxfam Novib.

Acerca del Parque de la Papa

Ubicado en Pisaq, en pleno Valle Sagrado de los Incas, Perú, el Parque de la Papa es una de las pocas iniciativas de conservación en el mundo donde la población local maneja y protege sus recursos genéticos y conocimientos tradicionales sobre salud, alimentación y agricultura.

El Parque abarca más de 12,000 ha situadas entre los 3,150 y 5,000 metros de altitud. Aproximadamente 600 variedades de papas nativas crecen en el Parque, la mayoría exclusivas de este hábitat. En el Parque de la Papa habitan seis comunidades quechuas. Algunas lucharon por la tenencia de sus tierras durante años hasta que la Asociación Quechua-Aymara de Comunidades Sostenibles (ANDES) las reunió en este proyecto de conservación in situ.

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