Análisis de género ofrece nuevas perspectivas para trabajo del CIP con agricultores nativos en los Andes

papandina-2007-ec-11- 0414
papandina-2007-ec-11- 0414

Un componente importante de la investigación para el desarrollo que realiza el CIP consiste en ayudar a los pequeños agricultores a obtener acceso a nuevos mercados más rentables. Un ejemplo del potencial de esta estrategia es la iniciativa Papa Andina, que promovió procesos de innovación en las cadenas del mercado de la papa en Bolivia, Ecuador y Perú entre 2000 y 2011. A través de Papa Andina, el CIP y sus socios apoyaron la creación de nuevos mercados para las variedades de papas nativas al tiempo que desarrollaban y validaban el Enfoque Participativo de Cadenas Productivas (EPCP) que, desde entonces, se está aplicando en otras regiones.

 

El enfoque de Papa Andina consistió en aprovechar el potencial comercial de las variedades de papas nativas que los agricultores indígenas en los Andes han sembrado y consumido a través de los siglos. Existen miles de variedades de papas nativas en la región andina, pero hasta hace solo dos décadas muy pocas eran conocidas o consumidas fuera de las comunidades altoandinas. Hoy en día se pueden encontrar estos deliciosos y coloridos tubérculos en los menús de los restaurantes gourmet de las ciudades sudamericanas  y —como papas fritas— en los estantes de las tiendas de varios continentes, en gran parte gracias al trabajo del CIP y de sus socios.

 

Los logros de Papa Andina han sido ampliamente difundidos, pero una investigación reciente en las comunidades indígenas de las alturas de los Andes peruanos ofrece nuevas perspectivas sobre su papel en la promoción de la equidad de género y, paralelamente, en el fortalecimiento de las tradiciones que ayudan a preservar la diversidad de la papa nativa. La madre-ninoinvestigación se incluye en “Género e innovación en las cadenas de mercado de la papa nativa del Perú”, un capítulo del libro Transforming Gender and Food Security in the Global South,  publicado en inglés por Routledge. Sus autores son: Silvia Sarapura, profesora adjunta de la Universidad de Guelph, Canadá; Graham Thiele, director del Programa de Investigación del CGIAR de Raíces, Tubérculos y Bananas (RTB), y Helen Hambly Odame, profesora asociada de la Universidad de Guelph, Canadá y presidenta del Comité Directivo Independiente de RTB.

 

El capítulo se basa en una investigación de metodología mixta, participativa y feminista dirigida por Sarapura en dos regiones de los Andes centrales del Perú, donde trabajó Papa Andina. La investigación incluye entrevistas en profundidad y grupos de discusión (focus-group) con 42 pequeños agricultores indígenas pertenecientes al consorcio de asociaciones de agricultores conocidos como COGEPAN, que participó en Papa Andina. Los resultados fueron complementados con datos cuantitativos de 184 agricultores indígenas que no participaron en Papa Andina y 36 que sí lo hicieron.

 

Thiele, quien participó en papa Andina desde su inicio,  señaló que si bien la iniciativa fue muy exitosa en conectar a los actores de la cadena de valor  e impulsar la innovación, los investigadores que la coordinaron no prestaron toda la atención debida a los temas de género.  En ese sentido, acogió con beneplácito la oportunidad de que Sarapura —a quien él y Hambly Odame orientaron durante sus estudios de doctorado— dirigiera la investigación de género en algunas de las comunidades donde Papa Andina había trabajado.

 

“Este capítulo es un gran paso adelante para abordar esa brecha a través de un análisis detallado de los roles y relaciones de género en el contexto andino de la iniciativa”, indica Thiele. “También es alentador observar que produjo evidencia de que Papa Andina contribuyó a empoderar a las agricultoras mediante un mejor acceso a los recursos”, añade.

 

Sarapura encontró que las mujeres que participaron en la EPCP, en las plataformas de partes interesadas y otras actividades de Papa Andina obtuvieron acceso a nuevos mercados para sus papas nativas, y aumentaron la producción y calidad de sus cultivos, lo que ha mejorado la seguridad alimentaria y los ingresos familiares. Aproximadamente  el 11 por ciento de las agricultoras asociadas a COGEPAN informó que han comprado tierras a su nombre, mientras que más del 30 por ciento ha logrado acceso a tierras de cultivo a través del alquiler o aparcería.

 

cosechaSarapura afirma que la participación de las mujeres en las cadenas de mercado de papas nativas ha sobrepasado a la de los hombres. Por ejemplo, muchas de las mujeres asociadas a COGEPAN han abierto cuentas bancarias y más del 19 por ciento de las mujeres entrevistadas ha obtenido acceso a créditos, al igual que casi el 14 por ciento de los hombres entrevistados. En contraste, ninguno de los agricultores entrevistados que no participaron en Papa Andina tuvo acceso a créditos.

 

Estos resultados son especialmente significativos si se toma en cuenta que las mujeres indígenas figuran entre la ciudadanía más pobre, menos educada y más marginada del Perú. Sin embargo, a pesar de que las mujeres rurales andinas tienen mucho menos acceso a la tierra y a la capacitación agrícola que los hombres en sus comunidades, cumplen un importante papel en el cultivo y conservación de la biodiversidad de papas nativas, ya que son las responsables de seleccionar las variedades y semillas de papa que se siembran.

 

El estudio, que tomó en cuenta la cosmovisión indígena, las relaciones y normas de género y los conocimientos tradicionales, subraya que la tecnología e información agrícola impartida a través de Papa Andina ha complementado el conocimiento tradicional en lugar de suplantarlo. Pero, al mismo tiempo, el proceso ha proporcionado oportunidades de transformación para las agricultoras, algunas de las cuales ahora son lideresas en sus organizaciones o comunidades campesinas.

 

“Papa Andina fomentó el trabajo colectivo, la comunicación y el aprendizaje grupal entre diversos actores usando herramientas como el EPCP y plataformas de múltiples partes interesadas, lo que influyó en los cambios en las normas, percepciones y relaciones sociales y de género que están arraigadas en los sistemas sociales”, afirma Sarapura.

 

Desde su validación en Papa Andina, el EPCP se ha usado en otros países de Sudamérica y África, y está en marcha un proceso para hacerlo más sensible al género.  Thiele y Sarapura coinciden que este análisis de género contiene lecciones que podrían utilizarse para mejorar las intervenciones de la cadena de mercado en el futuro.

 

“La investigación ilustra sobre la relevancia de la inclusión social en la innovación agrícola y lo que debe hacerse para lograr relaciones transformadoras de género y el empoderamiento de las mujeres y hombres de escasos recursos en su propio contexto”, concluye Sarapura.

  • Derechos de autor | Privacidad / Aviso legal
    Design By NetMidas