Indicadores muestran que las papas pueden crecer en Marte

Indicadores muestran que las papas pueden crecer en Marte

CubeSat contiene experimento ambiental en marcha

 

8 de marzo de 2017, Lima (Perú).- El Centro Internacional de la Papa (CIP) lanzó una serie de experimentos para descubrir si las papas pueden crecer en las condiciones atmosféricas de Marte y demostrar así que son capaces de desarrollarse en condiciones extremas en la Tierra. Esta Fase Dos del experimento de la prueba de concepto del CIP para sembrar papas en condiciones marcianas simuladas comenzó el 14 de febrero de 2016, cuando se plantó un tubérculo en un ambiente confinado CubeSat especialmente construido por ingenieros de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC) en Lima, basado en el diseño y asesoramiento proporcionado por el Centro de Investigación Ames de la Administración Nacional Aeronáutica y del Espacio (NASA ARC), California. Los resultados preliminares son positivos.

 

El proyecto Papas en Marte fue concebido por el CIP para entender mejor cómo pueden crecer las papas en las condiciones de Marte y al mismo tiempo ver cómo sobreviven en condiciones extremas similares en ciertas partes del mundo que ya están sufriendo por el cambio climático y experimentando perturbaciones climáticas.

 

“El crecimiento del cultivo bajo condiciones como las de Marte es una importante fase de este experimento”, dice Julio Valdivia-Silva, investigador asociado con el Instituto SETI que trabajó en el Centro de Investigación Ames de la NASA y ahora labora en la UTEC en Lima. “Si los cultivos pueden tolerar las condiciones extremas a las que los estamos exponiendo en nuestro CubeSat, tienen una buena oportunidad de desarrollarse en Marte. Vamos a hacer varias rondas de experimentos para averiguar qué variedades de papas lo hacen mejor. Queremos saber cuáles son las condiciones mínimas que una papa necesita para sobrevivir”, explica.

 

El CubeSat alberga un contenedor con suelo y con el tubérculo. Dentro de este ambiente herméticamente sellado el CubeSat suministra agua rica en nutrientes, controla la temperatura según las del día y noche en Marte, e imita los niveles de presión de aire, oxígeno y dióxido de carbono de ese planeta. Los sensores monitorean constantemente estas condiciones y cámaras de transmisión en vivo graban el suelo en anticipación al brotamiento de la papa. La transmisión en vivo del experimento puede verse en potatoes.space/mars o en el sitio web del CIP: www.CIPotato.org.

 

Walter Amoros, mejorador de papa del CIP, dice que una ventaja de la papa es su gran capacidad genética para adaptarse a ambiente extremos. El CIP ha aprovechado esta capacidad para mejorar clones de papa que toleran condiciones como salinidad del suelo y sequía, para ayudar a los pequeños agricultores a sembrar alimentos en áreas marginales que podrían volverse más duras bajo el cambio climático.

 

En 2016, el CIP llevó suelo similar al de Marte recogido en el desierto de las Pampas de la Joya, en el sur del Perú, a su estación experimental de la Molina, Lima. Allí, el CIP fue capaz de demostrar que las papas podían crecer en este suelo seco y salado si se le ayuda con suelo fertilizado para su nutrición y estructura.

“Hemos estado observando los suelos muy secos que se encuentran en el desierto del sur peruano. Estos son los suelos más parecidos a Marte que hemos encontrado en la Tierra”, dice Chris McKay de  NASA ARC. “Esta [investigación] podría tener un beneficio tecnológico y otro biológico directo en la Tierra”, añade.

 

Desde el experimento inicial, los científicos del CIP concluyeron que las futuras misiones a Marte que deseen sembrar papas tendrán que preparar el suelo con una estructura suelta y nutrientes para permitir que los tubérculos obtengan suficiente aire y agua para tuberizar.

 

“Fue una agradable sorpresa ver que las papas que hemos mejorado para tolerar el estrés abiótico eran capaces de producir tubérculos en este suelo”, señala Amoros. Y agrega que una de las variedades con mejor desempeño era muy tolerante a la sal, procedente del programa de mejoramiento del CIP para adaptación a tierras bajas subtropicales con tolerancia a estrés abiótico que también fue recientemente liberada como variedad en Bangladesh para ser cultivada en áreas costeras con suelos de alta salinidad.

 

Amoros señaló que independientemente de sus implicancias para las misiones a Marte, el experimento ya ha proporcionado buenas noticias sobre el potencial de la papa para ayudar a la gente a sobrevivir en ambientes extremos de la Tierra.

 

“Los resultados indican que nuestros esfuerzos para mejorar variedades con alto potencial de fortalecer la seguridad alimentaria en áreas que están siendo afectadas o serán afectadas por el cambio climático, están funcionando”, subraya.

 

El proyecto Papas en Marte ha sido dirigido por el CIP con el asesoramiento de NASA ARC. La construcción de la tecnología CubeSat fue realizada por estudiantes de ingeniería y sus asesores de UTEC. Julio Valdivia-Silva, científico de la NASA y UTEC, colaboró exhaustivamente con el equipo de la UTEC y los científicos del CIP en ambas fases del experimento. Él identificó el suelo del desierto de Pampas de la Joya y lideró el esfuerzo para la construcción del sofisticado CubeSat.

 

El Centro Internacional de la Papa (CIP) fue fundado en 1971 como una institución de investigación para el desarrollo de raíces y tubérculos que entrega soluciones sostenibles a los apremiantes desafíos del hambre, la pobreza y el cambio climático. El CIP es un centro de investigación de alcance global, cuya sede está en Lima, Perú, y tiene oficinas en 20 países en desarrollo de Asia, África y América Latina. A través de un trabajo cercano con nuestros socios locales, el CIP busca alcanzar seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y la igualdad de género de la población pobre del mundo en desarrollo en medio del cambio climático. El CIP desarrolla su misión a través de una rigurosa investigación e innovación en ciencia y tecnología, y fortaleciendo el desarrollo de capacidades relacionadas con los sistemas agrícolas y alimentarios basados en raíces y tubérculos.

 

 

El CIP es parte del CGIAR, una alianza mundial que une a las organizaciones comprometidas con la investigación para un futuro con seguridad alimentaria. La investigación del CGIAR está dedicada a reducir la pobreza rural, incrementar la seguridad alimentaria, mejorar la salud humana y la nutrición y asegurar un manejo más sostenible de los recursos naturales. Sus donantes incluyen países, fundaciones importantes y otras entidades internacionales.

 

Para entrevistas por favor escriba a m.lanatta@cgiar.org.

 

 

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