Con más de 45 años de trabajos de investigación para el desarrollo en papa y camote, el Centro Internacional de la Papa (CIP) ha contribuido a aumentar la seguridad alimentaria y nutricional, el crecimiento económico y la prosperidad. Los mejoradores y científicos de plantas del CIP trabajan con socios y agricultores locales para desarrollar y manejar variedades de papa y camote que sean más resistentes a los climas extremos, plagas y enfermedades, produzcan mayores rendimientos y tengan mejores cualidades nutricionales y culinarias.

Nuestros científicos sociales, de nutrición y de alimentos aportan la misma dedicación para ayudar a los agricultores y las comunidades rurales a comprender, adoptar y aprovechar las tecnologías agrícolas y poscosecha y las mejores prácticas adaptadas a diferentes agroecologías, sistemas de producción y cadenas de valor. En alianza con gobiernos, empresas y organizaciones internacionales, estamos difundiendo esas innovaciones y enfoques científicos, poniendo las herramientas para lograr mejores cosechas, ingresos y salud en las manos de millones de agricultores, procesadores, comerciantes y sus comunidades.

Aprovechar el potencial de las raíces y tubérculos

Se estima que en 2018, aproximadamente 821 millones de personas en el mundo padecían desnutrición crónica. Los agricultores de las regiones más pobres del mundo luchan por producir suficientes alimentos y obtener ingresos decentes debido a la falta de variedades y semillas de calidad con altos rendimientos, a prácticas agronómicas deficientes, excesiva dependencia de los monocultivos y barreras para el acceso a los mercados. El crecimiento demográfico y el cambio climático hacen que los desafíos de alimentar al planeta sean aún más abrumadores.

Metas institucionales del CIP

Mejorar la seguridad alimentaria y
nutricional mediante la introducción
de dietas más saludables para las
poblaciones vulnerables (mujeres,
jóvenes y personas desplazadas)

Aumentar los medios de subsistencia,
las oportunidades de empleo y el
desarrollo a mayor escala de las
cadenas de valor
inclusivas en
áreas urbanas y rurales

Intensificación sostenible y
diversificación de los sistemas
agroalimentarios a través de la
resiliencia climática y una
agricultura biodiversa

Sistemas agroalimentarios de camote

Permitir que por lo menos 15 millones de hogares pobres en África y Asia mejoren la calidad de sus dietas y aumenten los ingresos provenientes del cultivo en 15% para 2023.

En los países en desarrollo, la deficiencia de vitamina A (DVA) es una de las formas más peligrosas de desnutrición. Debilita la inmunidad, causa retrasos en el crecimiento y ceguera en los niños y aumenta la mortalidad. Casi 165 millones menores de 5 años sufren DVA en África y Asia.

En 2016, tres científicos del CIP recibieron el Premio Mundial de Alimentación como reconocimiento a su papel en el uso de cultivos biofortificados para mejorar los resultados nutricionales. Para 2019, el CIP y sus socios habían desarrollado y difundido en África y Asia más de 130 variedades de camote de pulpa anaranjada biofortificadas, ricas en vitamina A, ayudando a elevar el estado nutricional y, en menor medida, los ingresos de más de cinco millones de hogares. La biofortificación se centra en aumentar el contenido de provitamina A mediante el mejoramiento convencional, impulsando la disponibilidad de vitamina A para las familias agricultoras y los consumidores. A través de la promoción de la educación nutricional sobre el camote anaranjado a nivel comunitario, el trabajo dirigido por el CIP lo ha convertido en una fuente rentable y sostenible de vitamina A para las poblaciones vulnerables, especialmente mujeres y niños pequeños. Al trabajar con grandes procesadores de alimentos y comerciantes de raíces frescas de África, también hemos facilitado el desarrollo de nuevas cadenas de valor para este camote y generado oportunidades de ingresos para las mujeres y los jóvenes.

Sistemas agroalimentarios de Papa

Mejorar la productividad y los ingresos agrícolas de más de 7 millones de hogares en África, Asia y América Latina con papas de maduración precoz, preferidas por los mercados y biofortificadas, y semilla de papa de alta calidad para 2023.

En respuesta a la necesidad de papas más sanas y resistentes, los mejoradores del CIP han desarrollado variedades de papa de maduración precoz, tolerantes al estrés y resistentes a enfermedades, que son deseadas tanto por consumidores como por procesadores. Las papas de maduración temprana proporcionan más flexibilidad para el cultivo, permitiendo su crecimiento durante los periodos de barbecho de los sistemas de cereales, lo cual alivia la presión sobre los escasos recursos de tierras y agua y mejora los ingresos de los agricultores. El CIP también ha hecho avances significativos en el desarrollo de papas biofortificadas con niveles elevados de hierro y zinc para contribuir a los esfuerzos mundiales de terminar con la desnutrición.

Para que estas papas mejoren la nutrición y los medios de subsistencia, se requieren sistemas de semillas más eficientes que utilicen tubérculos semilla de calidad que los agricultores puedan sembrar. Los pequeños agricultores de los países en desarrollo usan principalmente semillas que seleccionan de sus cosechas previas lo que facilita la propagación de virus y reduce los rendimientos. Los científicos del CIP han desarrollado técnicas rápidas de multiplicación de semillas para acelerar la producción de semillas de papa de alta calidad de las variedades mejoradas y han aprovechado las inversiones del sector privado para suministrar esas semillas a un creciente número de agricultores. Trabajando en estrecha colaboración con socios locales de I+D, el CIP realiza investigación adaptativa sobre las mejores prácticas de manejo en finca de semillas de calidad, manejo integrado de cultivos y manejo poscosecha, y enfoques de cadenas de valor.  Más de dos millones de agricultores en África y Asia que sembraron semillas de calidad, variedades mejoradas y adoptaron buenas prácticas —todo ello proporcionado directa o indirectamente por el CIP— han visto crecer significativamente sus rendimientos y precios de mercado. Solamente en China, una variedad de papa, Cooperación 88, producida por el CIP y resistente a la enfermedad del tizón tardío, generó, entre 1996 y 2015, un estimado de USD 2.8 – 3.7 mil millones de ingresos extra para los agricultores y consumidores de la provincia de Yunán.

Biodiversidad para el futuro

La conservación ex situ e in situ de la diversidad genética es fundamental para preservar y monitorear los cambios en los recursos fitogenéticos para la alimentación y la agricultura de todo el mundo. La pérdida de diversidad genética —especialmente de los parientes silvestres de los cultivos— dificultaría que los mejoradores de cultivo y los investigadores desarrollasen variedades que aumenten la resiliencia de los agricultores y su capacidad para producir suficientes alimentos nutritivos para el mundo.

El banco de germoplasma del CIP conserva in vitro las colecciones más grandes del mundo de papa, camote y sus parientes silvestres así como la única colección mundial segura de raíces y tubérculos andinos, cuyos atributos genéticos, fisiológicos y bioquímicos la comunidad científica recién ha comenzado a explorar. El CIP mantiene esa biodiversidad en custodia para la humanidad para garantizar su disponibilidad para el mejoramiento y otros usos ahora y en el futuro. También trabajamos estrechamente con las comunidades andinas para la conservación in situ de la diversidad de la papa y hemos repatriado miles de accesiones que se habían perdido debido a enfermedades o al cambio climático.

El banco de germoplasma sirve como un modelo a través de su investigación avanzada, su base de datos pública y el uso interactivo de sus colecciones. El CIP trabaja con otros bancos genéticos para asegurar que el material limpio de sus colecciones tenga un respaldo, evitando así la pérdida de diversidad. La protección de la biodiversidad de los cultivos juega un papel esencial para facilitar el desarrollo y la liberación de nuevas variedades para los agricultores y consumidores de todo el mundo. Por ejemplo, el banco de germoplasma comparte entre 5,000 a 6,000 muestras de germoplasma cada año entre científicos de todo el mundo, contribuyendo al desarrollo de variedades más nutritivas, productivas y resistentes al clima.

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