Congreso Latinoamericano destaca el doble rol de la papa en seguridad alimentaria regional

  • Sectores de agricultura y salud de la región deben complementarse con objetivos e intervenciones comunes de nutriciónALAP Logo
  • Agenda de investigación del CIP ahora incluye seguridad alimentaria y nutricional, cambio climático y género

 

Para conectar la agricultura con la seguridad alimentaria y la salud, los objetivos e indicadores de nutrición deben ser parte de las políticas e intervenciones en agricultura, y particularmente en la agricultura familiar, lo cual representa un reto para los países latinoamericanos, en los que por lo general los tomadores de decisión política perciben por separado, o con objetivos distintos, a los sectores de agricultura y salud.

 

Así lo señaló el Dr. André Devaux, Director del Centro Internacional de la Papa (CIP) para América Latina y el Caribe, durante la sesión inaugural del XXVII Congreso de la Asociación Latinoamericana de la Papa (ALAP), que bajo el lema “Sabor y Nutrición en un solo lugar”, se realiza del 22 al 26 de agosto en la ciudad de Panamá.

 

La papa juega un doble papel en las estrategias de seguridad alimentaria: como alimento básico cultivado y consumido por la gente pobre, y como cultivo comercial, sostuvo Devaux al explicar cómo ha ido evolucionando el programa de investigación del CIP, desde su creación hace 45 años, con el fin de desarrollar enfoques para el acceso de pequeños productores a mercados de alto valor aprovechando, por ejemplo, la biodiversidad de las papas nativas.

 

“La agenda de investigación del CIP contribuyó al desarrollo de nuevas variedades, mejor adaptadas a condiciones agro-ecológicas con énfasis en la resistencia a plagas y enfermedades. También contribuyó a mejorar los sistemas de producción de semilla y a desarrollar enfoques sostenibles para el manejo integrado de plagas y enfermedades como el tizón tardío, los nematodos, la polilla de la papa y el gorgojo de los Andes”, precisó.

 

“Actualmente, los científicos buscan desarrollar un mayor valor nutricional de la papa, con el mejoramiento de variedades o la biofortificación, como alternativa para mejorar el estado nutricional en las comunidades rurales y en las poblaciones urbanas pobres con una dieta más balanceada en términos nutricionales”, añadió.

 

Devaux destacó que en el CIP también se viene dando más énfasis a los temas de seguridad alimentaria y nutricional “incluyendo temas transversales, como cambio climático, género y la incidencia en políticas”.

 

Como retos a ser abordados por futuras investigaciones del Centro, Devaux mencionó el desarrollo de innovaciones para elevar y estabilizar rendimientos, reducir pérdidas, conservar y aprovechar los recursos naturales y de producción de las familias, y elevar la capacidad de adaptación de los sistemas de producción basados en papa ante efectos climáticos adversos, así como la generación de nuevas oportunidades de valor y mercado para la papa “poniendo énfasis en su biodiversidad y el desarrollo de métodos y herramientas para promover la innovación en cadenas de valor del tubérculo mediante alianzas público-privadas”.

 

Ello, sin descuidar el desarrollo de variedades con alto valor nutricional en fierro, zinc y otros nutrientes; la evaluación y caracterización del valor nutricional de la biodiversidad de papa; el desarrollo de estrategias de conservación y utilización con fines nutricionales y de estrategias de educación nutricional y promoción del consumo de esas variedades, en articulación con programas de salud y de alimentación complementaria, precisó.  

 

En reconocimiento al 45 aniversario del CIP, el primer tema del congreso: La papa y la seguridad alimentaria, estuvo a cargo de André Devaux y de Miguel Ordinola, Coordinador de Proyectos de América Latina y el Caribe del CIP.

 

La papa en América Latina y en el mundo

 

Al exponer sobre el estado actual y las tendencias del cultivo de papa en Latinoamérica y el mundo, Ordinola dijo que si bien en los últimos 13 años, el área sembrada con papa ha disminuido globalmente en 3.7%, su producción ha aumentado en 14.9%. Actualmente se produce papa en 163 países, indicó.

 

Los mayores consumidores de papa fresca son los habitantes de los países europeos, especialmente de Europa del este, donde hay países que consumen 185 y 134 kg/persona/año. Pero estimó que el potencial de consumo seguirá aumentando en todo el mundo, remarcando que “en la mayoría de países la estructura de la demanda de alimentos ha cambiado, representando un fuerte estímulo para el desarrollo de la agroindustria de la papa”.

 

En cuanto a América Latina, la producción promedio alcanzó 17.8 millones de toneladas métricas (TM) en 2012-2013, más del doble que los 7.3 millones de TM cosechados casi medio siglo antes, entre 1961 y 1963. El Perú se ha convertido en el líder de la producción de América Latina (4.3 millones de TM) mientras que en el Cono Sur se observa una tendencia a la baja de las superficies que es compensada por un incremento de los rendimientos, en los que todos los países tienen una tendencia positiva, salvo Ecuador, que presenta una tendencia ligeramente negativa, expresó.

 

En Centroamérica, la producción para el período 2011-2013 fue 652,000 TM, siendo Guatemala el país de mayor importancia con 505,000 TM (77% del total), seguido de Costa Rica, Honduras, y Panamá.

 

Ordinola resaltó que el rendimiento promedio de papa en Centroamérica (2011-2013) fue de 23.6 tm/ha, superando el promedio latinoamericano (17.3 tm/ha) y de la región andina (12.1 tm/ha). “Centroamérica tiene mucha relación con el comercio exterior, principalmente por el lado de la importación, inclusive de semilla”, subrayó.

No obstante, el consumo per cápita de papa es bastante bajo en esta región, oscilando entre 17 kg/persona en Costa Rica y 5 kg/persona en Honduras, “lo que puede abrir un espacio para la promoción del consumo, tal como se ha dado en los países andinos”, afirmó el economista.

Un punto importante de su disertación lo dedicó a la generación de innovaciones desarrolladas en los países andinos (Ecuador, Bolivia y Perú), que le han agregado valor a la papa aprovechando la rica biodiversidad especialmente de las variedades nativas.

 

“Se han promovido nuevos productos en el mercado gracias a la innovación en cadenas de valor; nuevos arreglos institucionales y normas que aseguran la calidad del producto final caracterizadas como innovaciones institucionales. Estos cambios en el ámbito comercial han requerido nuevas tecnologías de producción y procesamiento que respondan a demandas concretas y en función a la lógica del mercado”, enfatizó.

 

Refirió que un tema clave ha sido aprovechar el potencial gastronómico de las diversas variedades de papas, especialmente las amarillas y las nativas de color. “A partir de productos asociados con la valorización de la biodiversidad, se han podido aprovechar estas oportunidades de mercado en el ámbito de los pequeños productores de papas nativas y más recientemente se está investigando su aporte a la nutrición y salud”, explicó.

 

Esta tendencia se articula a la lógica de que los mercados actuales demandan productos con altos niveles de calidad y de valor agregado, y que el aumento de la operatividad de los supermercados y los nichos de productos gourmet son indicadores de estas demandas, puntualizó.

 

En los próximos días, especialistas latinoamericanos y de otras latitudes expondrán sobre genética de la papa, variabilidad climática y sostenibilidad y gestión del conocimiento en el marco del congreso. Asimismo, se realizarán dos simposios sobre tizón tardío y punta morada de la papa.

 

Diversos científicos del CIP, están participando del congreso y varios más serán expositores, como Marc Ghislain, biotecnólogo y líder de uno de los programas globales de investigación del CGIAR; Walter Amorós, Jefe de Genética y Mejoramiento del CIP-Lima; y Roberto Quiroz, biofísico de la sede central.

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