¡A crear empresas!

En Filipinas se adquieren habilidades y se aprovechan oportunidades

Pequeños agricultores siembran sin tener garantizado un mercado para sus cultivos.

Las limitadas competitividades empresariales o la falta de información sobre la demanda, a menudo significan que los pequeños agricultores dependan de intermediarios, que son quienes les ponen precio a sus productos. Las fincas pequeñas generalmente no pueden vender sus cultivos, o producen solamente lo indispensable para alimentar a sus familias. Un mejor conocimiento de los mercados, créditos y desarrollo de productos podría ayudar a agregarles valor y extender la vida útil de sus cultivos.

Uno de los objetivos del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) son los procesos de institucionalización que comprometen a los socios gubernamentales a apoyar a las empresas que recién comienzan. La agencia de las Naciones Unidas apoya el desarrollo rural sostenible a través de una combinación de préstamos a gobiernos y subvenciones a los socios. Una de esas iniciativas exitosas de subvención ha sido la escuela de negocios para agricultores, que combina el énfasis en la producción y el procesamiento de cultivos con enfoques participativos en la cadena de mercado, para ayudar a los pequeños productores a desarrollar nuevos productos y comprometerse con otros actores de la cadena de valor.

En 2011, el Centro Internacional de la Papa (CIP) fue el primero en recibir una subvención para comenzar las escuelas de negocios para agricultores en Filipinas, a la que le siguió una segunda subvención en 2015 para ampliar el trabajo a la India e Indonesia. Durante 6 a 10 meses, las escuelas de negocios enseñan a los agricultores a realizar evaluaciones de mercado y a desarrollar y comercializar nuevos productos.

Conocedores de la importancia del crecimiento inclusivo, los científicos desarrollaron materiales de capacitación y listas de comprobación con perspectiva de género para el personal de campo, que garantizaron que por lo menos la mitad de los participantes fueran mujeres. A los participantes se les ayuda a agrupar sus recursos para producir los volúmenes más grandes de productos que se requieren para ser competitivos. Cada grupo de estudiantes desarrolla un negocio que será lanzado el día de la graduación.

En San Carlos, una remota comunidad en la isla Filipina de Bohol, donde la tasa de pobreza bordea el 50%, el CIP combinó el enfoque de la escuela de negocios con la capacitación agronómica y la distribución de material de siembra de nutritivas variedades de camotes de pulpa anaranjada y morada. En 2018, un grupo de mujeres de San Carlos lanzó Camoteville, una empresa que produce y vende mermeladas, jugos y dulces de camote en la isla.

Catalina Escabas, gerente de Camoteville, explica que la escuela de negocios para agricultores ha tenido un impacto importante en su vida. “Finalmente sé cómo empezar un negocio y cómo convertir el camote en una ganancia, con lo que puedo obtener más ingresos para mi familia”, afirma.

¡Y sí que han prosperado! Un préstamo del FIDA que comenzó en 2011 en Filipinas con seis escuelas piloto que lanzaron negocios había crecido a casi 100 grupos empresariales para 2015. En 2019, sumaban más de 150 en tres países, y el 79% de graduados eran mujeres. El enfoque ha sido adoptado por agencias gubernamentales y ONG de los países socios. Por ejemplo, socios como la Universidad Estatal de Visayas también ha adoptado el modelo y lo ha implementado con otras ONG para llegar a más agricultores.

Originalmente enfocadas en las raíces y tubérculos, las escuelas de negocios se fueron adaptando y expandiendo a comunidades pesqueras de Filipinas. Las ‘escuelas de negocios acuáticos’ han atendido a 36 comunidades costeras que están participando en el proyecto Pesquerías, Recursos Costeros y Medios de Vida (FishCORAL por su acrónimo en inglés), financiado por el FIDA. Ellas han lanzado una serie de productos, lo que llevó a los administradores de FishCORAL a organizar una segunda ronda de escuelas de negocios para 2019.
Tal aceptación certifica el potencial de las escuelas de negocios inclusivas para agricultores en la mejora de la competitividad y los ingresos. El respaldo institucional recibido de parte de grupos clave de la sociedad civil y de los socios gubernamentales es un buen augurio para la sostenibilidad de dichas iniciativas.

Financiadores: Donantes del sistema CGIAR a través del Programa de Investigación del CGIAR en Raíces, Tubérculos y Bananas; Comisión Europea; Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola.
Socios principales: Oficina de Pesca y Recursos Acuáticos, Filipinas; Instituto Central de Investigación de Tubérculos, India; Instituto Central de Investigación de Papa, India; Departamento de Agricultura, Filipinas; Departamento de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Filipinas; Agencia de Indonesia para la Seguridad Alimentaria; Centro de Investigación y Desarrollo Agrícola Poscosecha de Indonesia; Instituto de Investigación de Leguminosas y Tubérculos de Indonesia; Centro Internacional de Agricultura Tropical; Autoridad para el Desarrollo de la Cuenca Meghalaya, India; Ministerio de Agricultura, Indonesia; Universidad Estatal de Visayas.
Programas Asociados de Investigación del CGIAR: Raíces, Tubérculos y Bananas; Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria.

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