Agricultura intensificada

Cerrando la brecha de sostenibilidad de la India

Aunque la India cuenta solo con el 2,4% de la superficie de tierras en el mundo, produce alimentos para casi el 18% de la población mundial. Pero a medida que la nación crece hacia una población de más de 1.600 millones para el 2050, sus agricultores necesitarán producir más alimentos que nunca. Una forma de enfrentar ese desafío es la intensificación sostenible: incrementar la producción de alimentos en las tierras agrícolas existentes y minimizar los impactos ambientales.

Se puede encontrar buenos ejemplos en los estados indios de Assam y Odisha. Ahí los pequeños agricultores han estado probando y adoptando maneras rentables de cultivar papas en sus arrozales después de la cosecha, utilizando un método de labranza cero que ahorra mano de obra. Simplemente colocan las papas para la siembra en el suelo húmedo, agregan un poco de abono y fertilizante, las cubren con paja de arroz y, en tres meses o menos, pueden cosechar papas en tierras que de otro modo hubieran estado en barbecho.

Al incrementar la cantidad de alimentos producidos en las tierras agrícolas existentes, la intensificación sostenible puede servir como vacuna contra el hambre, la degradación ambiental y la pobreza. Un estudio estimó que el cultivo de papa en los 6,2 millones de hectáreas de arrozales en el noreste de la India y Bangladesh que están en barbecho cada año podrían generar hasta USD 800 millones por año como ingresos adicionales para los agricultores. Se trata de más del 10% del área dedicada al arroz en los dos países combinados.

Y aunque se pueden incorporar varios cultivos a los sistemas de cultivo de cereales, la papa tiene ventajas adicionales: produce más alimentos por hectárea y requiere menos agua que el arroz. Esto es particularmente importante en India, que tiene solo el 4% del agua dulce del mundo y dedica el 80% de su uso de agua a la agricultura. Las variedades de maduración temprana que están listas para cosechar en los 75-90 días posteriores a la siembra se pueden cultivar en el tiempo que se deja entre el arroz o el trigo u otros ciclos de cultivo que antes eran demasiado cortos para la producción de alimentos.

Innovaciones sostenibles

La labranza cero es solo una dentro de una cartera de innovaciones que el Centro Internacional de la Papa (CIP) compartió con 25,000 agricultores indios en 2020, a pesar de las limitadas actividades en campo debido a la pandemia. El CIP está promoviendo diversas tecnologías y enfoques para facilitar la intensificación sostenible en una porción de las casi 44 millones de hectáreas de campos de arroz.

Agricultura intensificada

Cerrando la brecha de sostenibilidad de la India

Aunque la India cuenta solo con el 2,4% de la superficie de tierras en el mundo, produce alimentos para casi el 18% de la población mundial. Pero a medida que la nación crece hacia una población de más de 1.600 millones para el 2050, sus agricultores necesitarán producir más alimentos que nunca. Una forma de enfrentar ese desafío es la intensificación sostenible: incrementar la producción de alimentos en las tierras agrícolas existentes y minimizar los impactos ambientales.

Se puede encontrar buenos ejemplos en los estados indios de Assam y Odisha. Ahí los pequeños agricultores han estado probando y adoptando maneras rentables de cultivar papas en sus arrozales después de la cosecha, utilizando un método de labranza cero que ahorra mano de obra. Simplemente colocan las papas para la siembra en el suelo húmedo, agregan un poco de abono y fertilizante, las cubren con paja de arroz y, en tres meses o menos, pueden cosechar papas en tierras que de otro modo hubieran estado en barbecho.

Al incrementar la cantidad de alimentos producidos en las tierras agrícolas existentes, la intensificación sostenible puede servir como vacuna contra el hambre, la degradación ambiental y la pobreza. Un estudio estimó que el cultivo de papa en los 6,2 millones de hectáreas de arrozales en el noreste de la India y Bangladesh que están en barbecho cada año podrían generar hasta USD 800 millones por año como ingresos adicionales para los agricultores. Se trata de más del 10% del área dedicada al arroz en los dos países combinados.

Y aunque se pueden incorporar varios cultivos a los sistemas de cultivo de cereales, la papa tiene ventajas adicionales: produce más alimentos por hectárea y requiere menos agua que el arroz. Esto es particularmente importante en India, que tiene solo el 4% del agua dulce del mundo y dedica el 80% de su uso de agua a la agricultura. Las variedades de maduración temprana que están listas para cosechar en los 75-90 días posteriores a la siembra se pueden cultivar en el tiempo que se deja entre el arroz o el trigo u otros ciclos de cultivo que antes eran demasiado cortos para la producción de alimentos.

Innovaciones sostenibles

La labranza cero es solo una dentro de una cartera de innovaciones que el Centro Internacional de la Papa (CIP) compartió con 25,000 agricultores indios en 2020, a pesar de las limitadas actividades en campo debido a la pandemia. El CIP está promoviendo diversas tecnologías y enfoques para facilitar la intensificación sostenible en una porción de las casi 44 millones de hectáreas de campos de arroz.

La labranza cero es atractiva porque reduce la mano de obra y el costo de cultivar. Al plantar papas después de una cosecha de arroz, los agricultores aprovechan la humedad residual del suelo, que conserva la cubierta de paja, lo que reduce la necesidad de riego. Se estima que en la India se queman cada año 14 millones de toneladas de paja de arroz, el equivalente a un camión por minuto, lo que agrava la contaminación del aire y contribuye a las emisiones de gases de efecto invernadero del país. Igual de importante, plantar inmediatamente después de la temporada de arroz permite a los agricultores cosechar temprano y vender sus papas a precios más altos antes de que la cosecha principal genere un exceso de mercado.

“Los agricultores están muy entusiasmados con esta innovación”, dice el investigador asociado del CIP Shahid Ali, quien ha promovido la labranza cero en Odisha. “Las mujeres están más interesadas que los hombres, porque la labranza cero requiere menos mano de obra, pero los rendimientos son comparables a los del cultivo convencional de papas”.

Mejorar el acceso a semillas de calidad es un componente importante de este trabajo. Actualmente, comprar semillas libres de enfermedades puede representar entre el 40% y el 50% de los costos de producción de un agricultor de papas de la India. Por eso, muchos pequeños agricultores plantan semillas de mala calidad y, en consecuencia, adolecen de bajos rendimientos. Para resolver este problema, el CIP y el Consejo Indio de Investigación Agrícola han capacitado a cientos de agricultores y técnicos en esquejes apicales enraizados, una tecnología revolucionaria que descentraliza la producción y permite a más agricultores plantar semillas de calidad con una inversión mínima. Se han vendido cientos de miles de esquejes enraizados a multiplicadores de semillas, que los han utilizado para producir millones de papa para siembra para los agricultores de Assam, Odisha y Karnataka.

Empoderar a los agricultores

Para facilitar la adopción de estas innovaciones y otras, los pequeños agricultores, que constituyen el 80% de los agricultores de la India, están empleando el enfoque de “pequeños agricultores, campo grande”, que les ayuda a organizar y sincronizar actividades agrícolas como arar, fertilizar o cosechar para mejorar su poder de negociación y compra. Miles de agricultores en Assam y Odisha están utilizando el enfoque para reducir el costo de los insumos y la mecanización, y para mejorar el acceso a los mercados.

Si bien la COVID 19 redujo las actividades de campo en 2020, la implementación de prácticas seguras y el uso de plataformas virtuales permitió que la capacitación continuara durante todo el año. Las variedades mejoradas de papa y camote y las tecnologías apropiadas que se han adoptado contribuirán a la seguridad nutricional, a los medios de vida y a la transformación del sistema alimentario en los próximos años, y ayudarán a la India a reconstruirse mejor y más fuerte.

Financiadores: Donantes del Fondo Fiduciario del CGIAR, Gobierno de la India, Banco Mundial.

Socios: Centro de excelencia para la investigación y el desarrollo de la papa y el camote, India; Consejo Indio de Investigación Agrícola, Instituto Central de Investigación de la Papa; El Centro de Tecnología de la Papa Shamgarh Karnal; Universidad de Ciencias Hortícolas de Bagalkot; Gobiernos estaduales de Assam, Haryana y Odisha, India.

Programas de investigación asociados del CGIAR: Raíces, Tubérculos y Bananos.

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