El Centro Internacional de la Papa (CIP) ha alcanzado un hito importante en su colaboración con el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) del Perú: la exitosa propagación y entrega de 50 000 plantas in vitro de variedades de papa biofortificada, que se utilizarán para producir 1 500 toneladas de semilla certificada, suficientes para sembrar 1 000 hectáreas. Este logro marca un paso significativo hacia la mejora de la nutrición y la reducción de la anemia en el Perú.
“El Centro Internacional de la Papa (CIP) ha alcanzado un hito importante en su colaboración con el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) del Perú: la exitosa propagación y entrega de 50 000 plantas in vitro de variedades de papa biofortificada, que se utilizarán para producir 1 500 toneladas de semilla certificada, suficientes para sembrar 1 000 hectáreas. Este logro marca un paso significativo hacia la mejora de la nutrición y la reducción de la anemia en el Perú.»

“Las variedades entregadas, CIP-Kallpa Yawri y CIP-Puka Yawri, fueron desarrolladas mediante métodos convencionales para ofrecer mayores niveles de hierro. Estudios recientes en humanos han demostrado que el hierro presente en estas variedades es altamente biodisponible y bien absorbido por el organismo”, explicó Gabriela Burgos, investigadora científica del CIP.
“Las variedades entregadas, CIP-Kallpa Yawri y CIP-Puka Yawri, fueron desarrolladas mediante métodos convencionales para ofrecer mayores niveles de hierro. Estudios recientes en humanos han demostrado que el hierro presente en estas variedades es altamente biodisponible y bien absorbido por el organismo”, explicó Gabriela Burgos, investigadora científica del CIP.

Del laboratorio al campo
La producción de estas plantas in vitro requirió un trabajo meticuloso bajo condiciones controladas para asegurar un crecimiento óptimo. Cada plántula fue cuidadosamente cultivada durante 18 a 25 días en contenedores especializados con filtros HEPA, alcanzando una altura de 4 a 6 cm y desarrollando raíces bien formadas antes de ser empaquetadas para su entrega.
El transporte de estas delicadas plantas in vitro tampoco fue una tarea sencilla. El equipo del CIP implementó estrictos protocolos, asegurando los contenedores en cajas de cartón desinfectadas y manipulándolos con cuidado para mantener su integridad durante el traslado. La entrega final se realizó el 15 de diciembre, seguida de una pequeña ceremonia junto al INIA para celebrar este logro conjunto.
“Este hito representa dos décadas de trabajo científico para desarrollar papas ricas en hierro y la capacidad de escalar su producción mediante alianzas sólidas como la que tenemos con el INIA. Es una prueba de que la innovación y la colaboración pueden transformar la agricultura y la nutrición”, afirmó Jorge Andrade-Piedra, investigador científico del CIP.
Mirando hacia adelante
La culminación exitosa de esta fase permite escalar la producción de papas biofortificadas en todo el Perú. Al integrar estas variedades en los sistemas agrícolas locales, el CIP y el INIA buscan reducir la anemia y mejorar la diversidad alimentaria, un paso fundamental hacia una mejor salud para millones de personas.

