La ruta de la competitividad de la papa peruana: Retos y oportunidades

10° Congreso Mundial de la Papa

Cusco, 29 de mayo de 2018.- Aumentar la productividad por hectárea, la calidad del producto, lograr una producción escalonada y un esquema de precios ligado a la generación de valor agregado, así como potencializar las variedades nativas, son algunos de los retos abordados en el X Congreso Mundial de la Papa y XXVIII Congreso de la Asociación Latinoamericana de la Papa – ALAP 2018.

Actualmente Perú produce entre 14 y 15 toneladas por hectárea, mientras que países como Colombia alcanzan las 20 toneladas y Holanda y Canadá, entre 60 y 80. Ante este escenario, el Centro Internacional de la Papa (CIP) busca mejorar los índices de productividad y calidad para potenciar el mercado peruano y hacerlo más competitivo.

Otro factor importante es disponer de información sobre los eventos climáticos y lograr un manejo agronómico adecuado, en el uso de semillas de calidad y el control de plagas y enfermedades, para obtener una producción escalonada que permita mayor rendimiento del cultivo. Adicionalmente, es necesaria la generación de valor agregado a través del desarrollo de nuevos productos. La productividad y la calidad asociada a mejores precios, al procesamiento y al acceso a mercados globales, son la clave para cerrar las brechas de la competitividad de la papa.

Al respecto Miguel Ordinola, Coordinador de Proyectos de Latinoamérica del CIP, aseguró que la organización viene trabajando en el mejoramiento de ciertas variedades con un concepto de demanda, así como en el manejo de sistemas de producción basados en papa en las zonas de agricultura, y añadió que “un punto importante es la generación de innovaciones de manera participativa con los diferentes actores de las cadenas productivas, en las que se vincula al sector privado para que desarrolle productos como chips de papas nativas con certificación orgánica y de comercio justo (exportación), papa nativa fresca en supermercados, vodka en base a variedades nativas, cremas con las papas moradas y otras aplicaciones novedosas a base de la papa”.

Adicionalmente, el CIP viene demostrando el gran valor y las enormes posibilidades que tienen las papas amarillas y nativas peruanas, las cuales se pueden comercializar en mercados de mucho valor por encima de la papa blanca, producida también en Europa y Estados Unidos, y vendida a un precio menor a segmentos masivos.

El Perú tiene grandes ventajas competitivas gracias a sus variedades nativas y a su posicionamiento como primer productor de papa en América Latina con 4.5 millones de toneladas al año, por encima de Brasil que produce 3.2 millones. Esta ruta que se ha trazado el país debe seguir siendo potencializada con mayor innovación. “A futuro el CIP implementará tecnologías ligadas a la conservación de variedades de papa por 100 años, al mejoramiento de variedades (nutrición), en el manejo de cultivos con el uso de información proveída por drones para mejorar las siembras y las cosechas y desarrollo de productos de alto valor”, concluyó Ordinola. Hay que anotar que en el sector papa en el Perú participan más de 700,000 familias que representan el 10% de la población nacional, por lo que las mejoras a lograr tienen alto impacto económico y social.

El Gobierno del Perú, a través del Ministerio de Agricultura y Riego (MINAGRI), viene impulsando la organización del X Congreso Mundial de la Papa y XXVIII Congreso de la Asociación Latinoamericana de la Papa – ALAP 2018, que se llevará a cabo en la ciudad del Cusco del 27 al 31 de mayo.

Acerca del CIP

El Centro Internacional de la Papa (CIP), con sede en Lima, fue fundado en 1971 como una institución de investigación para el desarrollo de raíces y tubérculos que brinde soluciones sostenibles a los apremiantes problemas mundiales del hambre, la pobreza y la degradación de los recursos naturales. El CIP mantiene en custodia global las colecciones de papa, camote y raíces y tubérculos andinos que incluye la colección más grande del mundo de diversidad de la papa. Tiene oficinales regionales en Perú, Ecuador, Kenia, India y China y una actividad mundial con proyectos en 30 países en desarrollo de Asia, África y América Latina.

El CIP es miembro del CGIAR, una alianza mundial que reúne organizaciones comprometidas con la investigación para un futuro sin hambre. La labor científica de CGIAR busca reducir la pobreza rural, aumentar la seguridad alimentaria mejorar la salud y la nutrición humana, y asegurar un manejo más sostenible de los recursos naturales. Esta labor está dirigida por los 15 Centros que integran el CGIAR, en cercana colaboración con cientos de organizaciones, incluidos institutos de investigación nacionales y regionales, la sociedad civil, organizaciones de desarrollo y el sector académico y privado. www.cgiar.org

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Burson Marsteller Peru
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