CIP empieza colaboración con gobierno de Perú para reducir anemia

El 51% de los niños de 6 a 35 meses en zonas rurales de Perú sufren de anemia, en gran parte debido a dietas deficientes en hierro.

El Centro Internacional de la Papa (CIP) se ha unido a un esfuerzo nacional del gobierno peruano para combatir el consumo deficiente de hierro y zinc que tiene graves consecuencias en la salud, sobre todo en los niños y mujeres en edad reproductiva.

Según datos de 2016, el 43.5% de los niños peruanos de 6 a 35 meses y el 51% de los niños en zonas rurales de estas edades sufren de anemia, en gran parte debido a dietas deficientes en hierro. Esta deficiencia perjudica el desarrollo físico y cognitivo de los niños y aumenta el riesgo de que se enfermen.

Para combatir este flagelo, el CIP y el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), adscrito al Ministerio de Agricultura y Riego, trabajarán en conjunto el 2018 y 2019 para evaluar papas biofortificadas, es decir papas del programa de mejoramiento del CIP con mayores niveles de hierro y zinc que las papas consumidas ahora, y seleccionar candidatas para variedades.

Por medio de la diseminación de papas con altos niveles de hierro CIP contribuirá a la reducción de la anemia en comunidades andinas.

Estas actividades se realizarán a través del proyecto “Nuevas variedades potenciales de papa biofortificadas con alto contenido de hierro y zinc para contribuir a la seguridad alimentaria y nutricional en la agricultura familiar altoandina”, cuyo convenio de cooperación fue suscrito el 9 de febrero, 2018.

La colaboración se sustenta en los 15 años de trabajo del CIP en el desarrollo de papas ‘biofortificadas’, que son el fruto de cruces entre papas con altos niveles de hierro y zinc con papas que poseen otras características beneficiosas que conducen a producir variedades más nutritivas, con tolerancia al calor y la sequía y resistencia a las principales enfermedades que atacan a la papa.

A lo largo del 2018, aproximadamente 100 líneas de estas papas mejoradas serán evaluadas por investigadores del INIA en la región Cuzco, y en 2019 las 30 líneas con mejor desempeño pasarán por una segunda etapa de evaluación en 7 regiones del país, en conjunto con las y los agricultores. A través de este proceso se seleccionarán las variedades candidatas más nutritivas, resistentes y preferidas por el consumidor.

Según Elisa Salas, ingeniera agrónoma y especialista en mejoramiento de plantas, quien lidera el proyecto junto con la Dra. Gabriela Burgos, bióloga nutricionista del CIP, la combinación de características como resistencia a enfermedades y tolerancia al calor ayudará a los agricultores a lidiar con el cambio climático para producir buenas cosechas con un alto valor nutritivo. Ambas investigadoras añaden que el desarrollo de las papas biofortificadas por el CIP forma parte de una estrategia mundial de esta institución para ayudar a disminuir los niveles de desnutrición y anemia, en especial en niños y mujeres.

Se espera que al finalizar el proyecto, a fines de 2019, se tendrán 2 o 3 variedades potenciales listas para una última evaluación nacional, requisito del INIA para lanzar una nueva variedad de papa en el Perú. Burgos estima que en un plazo no mayor de 4 años los agricultores de zonas andinas con altos niveles de desnutrición y anemia estarán sembrando las papas biofortificadas y mejorando así su estado  nutricional.

“Estamos seguros que a través de este proyecto contribuiremos a que más niños y sus familias vivan más felices,” afirma Burgos.

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