Lucha contra la anemia requiere enfoques integrados de agricultura y nutrición, basados en la innovación

La capacitación constante a padres y madres de familia en temas nutricionales es una característica del proyecto

Mediante un enfoque integrado que articula la agricultura, la nutrición, la salud humana y la generación de ingresos de los productores y sus familias es posible fortalecer la seguridad alimentaria y nutricional de las poblaciones vulnerables en un lapso relativamente breve.

Si bien es cierto que desde hace algunos años se están adoptando enfoques de intervención agrícola como estrategia para mejorar el estado nutricional de las poblaciones vulnerables en las zonas rurales, un proyecto piloto que se viene desarrollando en los Andes del Perú está demostrando que un enfoque que involucre diversos actores sociales, y que tome como base el desarrollo de innovaciones, rinde resultados más relevantes.

El Proyecto Anemia Cero se implementa en las provincias de Julcán y Sánchez Carrión, Región La Libertad, sobre los 3,000 msnm. Participan 200 familias que practican agricultura familiar —cuyos hijos pertenecen al grupo de la primera infancia— y un grupo de técnicos locales de los sectores de salud y agricultura. El proyecto promueve buenas prácticas agrícolas en sistemas agroalimentarios andinos basados en papa y educación nutricional para contribuir a reducir la anemia y la desnutrición infantil.

El proyecto es ejecutado por el Centro Internacional de la Papa (CIP), con dos socios estratégicos: la ONG Asociación Pataz a nivel de territorio, y el Instituto de Investigación Nutricional (IIN), con alcance nacional. Se cuentan con recursos financieros provenientes del IDRC (Canadá) y del Programa de Investigación en Raíces, Tubérculos y Bananas liderado por el CIP.

Sus objetivos se orientan a desarrollar innovaciones en seguridad alimentaria y nutricional, fortalecer la educación nutricional, la igualdad de género y lograr incidencia política que permita replicar la experiencia en otros contextos.

​La novedad es el uso de clones de papas biofortificadas con hierro y zinc, como una alternativa para frenar los altos índices de anemia (79%) y desnutrición crónica infantil (más de 40%) de la zona. ​

Sin embargo, uno de los aspectos fundamentales del proyecto es el trabajo articulado con participación de los programas de protección social (Juntos y Cuna Más), las microrredes de salud, el Gobierno Regional de La Libertad y las municipalidades distritales de Curgos y Julcán, el Programa Nacional Hambre Cero, agencias agrarias, y las familias vulnerables del programa Juntos.

“Esta conjunción de esfuerzos constituye una de las lecciones principales de esta experiencia porque permite intervenciones multidisciplinarias para conformar una red de actores público-privada a favor de la primera infancia”, subrayó Miguel Ordinola, investigador del Centro Internacional de la Papa (CIP), durante su intervención en un taller virtual que analizó los avances del proyecto y su contribución a la reducción de la anemia en la zona andina, realizado el 9 de setiembre.

En cuanto al desarrollo de clones de papas biofortificadas, el CIP hasta el momento ha conseguido un incremento de 29% para hierro y 26% para zinc y actualmente se encuentra en la fase final de selección de ocho clones con la participación de productores. Se espera que el hierro total absorbido de un clon biofortificado de pulpa amarilla pueda cubrir del 50 al 60% del requerimiento diario de hierro de menores de cinco años.

Los productores participan en la selección de los clones de papa biofortificada y, paralelamente, aprenden buenas prácticas de cultivo.

Un incentivo importante para la participación de las familias ha sido la entrega de vales para el recojo y posterior multiplicación de semillas de papa nativa y de clones biofortificados con alto contenido de hierro y zinc a 142 familias de 4 centros poblados en situación nutricional vulnerable, con niños menores de 36 meses.

Es importante mencionar que el 39% de las poblaciones participantes consultadas indican que prefieren las papas biofortificadas porque son “buenas para la alimentación”, “tienen hierro para la anemia”.

Estas papas fueron denominadas “papas puño de hierro”, como una forma de fortalecer la estrategia de educación nutricional, que consistió en difundir sus ventajas comparativas en relación con las papas convencionales, mediante canciones, cartillas y un calendario con mensajes clave, usando metáforas agrícolas y nutricionales para contribuir a reducir la anemia infantil.

“Estas acciones, así como la capacitación constante a promotores comunitarios, padres y madres de familia y personal de salud sobre lactancia materna, prevención de anemia infantil y otros temas ha servido para reforzar los conocimientos de los actores involucrados, y contribuye al empoderamiento de género en nuestros sistemas agroalimentarios basados en papa”, señaló Juan Miguel Pérez, de la Asociación Pataz.

Las #PapasPuñoDeHierro tienen además mayor resistencia al tizón tardío (rancha), mayor productividad (en promedio 20 t/ha) y sus tubérculos son grandes.

Otro avance importante hasta el momento ha sido el mejoramiento de las capacidades de las 200 familias participantes en el manejo del cultivo de papa, aplicando prácticas amigables al medio ambiente, produciendo semilla de calidad con la tecnología de selección positiva y manejo integrado de plagas y mejorando sus técnicas de almacenamiento.

“El reto que tenemos hacia adelante consiste en escalar estas experiencias”, remarcó Oscar Ortiz, Director General de Investigación y Desarrollo del CIP, al clausurar el evento.

“En ese contexto son cruciales las inversiones tanto del sector público como del sector privado, que pongan en valor los resultados que se vienen obteniendo por el lado de la investigación e innovación. En el CIP estamos muy interesados en seguir trabajando con diferentes socios públicos y privados, con el objetivo de generar oportunidades para la población vulnerable”, precisó.

El proyecto terminará en diciembre de 2021. En los meses que restan, se reforzará la educación nutricional y se promoverá la incidencia política a nivel local, regional y nacional para fortalecer el vínculo entre agricultura y nutrición.

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