CIP destaca cambios visibles debido a las innovaciones en la cadena de la papa que mejoran la seguridad alimenticia y la economía de los pequeños productores

El evento recreará el estado actual de la cadena productiva de la papa en el Perú, donde los cambios visibles se reflejen en productos y tecnologías nuevas. Los productores, comerciantes, investigadores, empresas privadas, escuelas de cocina y chefs de reconocida trayectoria, mostrarán los avances realizados y plantearán los retos vigentes para la consolidación del sector papa, destacando además la importancia de la innovación en la cadena de la papa para mejorar la seguridad alimenticia y la economía de los pequeños productores de papa. En el Perú, la papa es uno de los cultivos más importantes del sector agrario en términos económicos y sociales. Al año se producen alrededor de 3 millones de toneladas en un promedio de 270,000 hectáreas. Unas 600,000 familias dependen de este tubérculo milenario que aporta al PBI US$ 500 millones. En el caso de la sierra es el principal cultivo de los pequeños productores (87% de los productores se encuentran en esta región), para quienes es una importante fuente de ingresos, alimento e incluso, preservación de costumbres ancestrales.

Las mejoras y modernizaciones en la cadena de la papa peruana han beneficiado a los campesinos más pobres haciendo más eficiente el recorrido de este tubérculo milenario del campo a la mesa. El consumo per cápita de la papa creció de 65kilos a 80 kilos que se traduce a un aumento de casi 20 % en su consumo o unos ingresos de US$300 millones para los campesinos más pobres.

Estos avances están modernizando la imagen de la papa, generando mejores condiciones para los productores, generación de nuevos circuitos comerciales y una importante participación de la gastronomía como motor para todas estas acciones. Para sostener estos resultados se necesita una visión común de todos los actores en la cadena de valor de la papa, que tome como premisa el desarrollo de productos de calidad (tanto frescos como procesados) para atender las nuevas tendencias del consumo. Si se logra consolidar este sector, se tendrían importantes alternativas para los 600,000 productores que operan en esta cadena y que en muchos de los casos están concentrados en zonas de pobreza.

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